jueves, 16 de diciembre de 2010
Días de nieblas y felicidad
Lo que más me gusta de este pueblito es que el templo que preside la plaza central siempre está abierta: a cualquier hora puedes ir a visitar al Santísimo, hablándole tranquilamente de tus problemas, ideas, sueños y esperas. Sin apuros y rodeada de una belleza sobria, si el barroco puede serlo.
El invierno es rico por acá: muy frío pero se te quita el asma del tirón, así que toso poco y me asfixio menos. Lo único que extraño es a mi maridito y mi madre que han quedado en Huelva. Y mis paseos en bici, of course....
Estos días previos a la Navidad son bellos, llenos de esperanza y en el Señor: le pido que entre en mi corazón y lo cambie, que arrase con lo feo que guarda y lo llene de ilusión. Hoy recuerdo mucho a los que están lejos, amigos, familiares y conocidos. A los que perdí en el camino y no he logrado saber de ellos, como mis amigas Marlén y Dariela, o a los que sé que sólo veré en un lugar lejano y desconocido. Hay felicidad y niebla a la vez en mi vida, pues estos días me siento así: sólo la esperanza que deposito en Dios me sostiene en alegra. El ser humano es difícil.
domingo, 17 de mayo de 2009
Cosas de niños



lunes, 27 de abril de 2009
El "Período Especial".
Estas estan en libertad, las de abajo las saqué de una página que las vende como mascotas.


lunes, 16 de febrero de 2009
Cositas desde Cuba.

miércoles, 17 de diciembre de 2008
San Lázaro de Cuba.


Aquì se pueden ver parte de las imágenes que hay dentro del Santuario, cuya imagen es la central. Espero que los cubanos que lean este post recuerden sus orígenes y a los que no lo sean, les sirva para aprender algo más sobre la cultura y tradiciones cuabanas. Saludos a todos.
sábado, 6 de diciembre de 2008
Día de la Constitución,

martes, 25 de noviembre de 2008
¡Ya tengo mi teclado!

miércoles, 30 de julio de 2008
La Milagrosa.

viernes, 16 de mayo de 2008
Recuerdos de mi infancia.
Habían otros personajes pintorescos y curiosos en mi pueblo. Recuerdo a Anchía el practicante, que te cosía las heridas sin anestesia, para ver si tenías "madera". Aquello se convirtió en un rito para mí: era muy traviesa y dada a las heridas, magullones y caídas de toda clase. Así que estuve en varias ocasiones en la cama de curas del Policlínico, apretando los dientes y riendo para ahuyentar el miedo, sabiendo que me cosería sin anestesia, a menos que me "rajara". ¡Uff y eso nunca! Siendo ya estudiante de primer año de Medicina le pedí permiso para practicar con él, inyectando y cogiendo vías periféricas y no puso pegas, lo cual fue algo muy grande para mí en ese momento. Creo que somos muchos a los que cuidó ese mulato cariñoso y dicharachero.
Recuerdo con agradecimiento a mi amigo Be ( Benito) que fue uno de los primero pacientes que tuve para practicar las vías venosas. Era un señor mayor, asmático, que siempre estaba en Urgencias por su enfermedad y que no tuvo miedo de ponerse en mis manos para que le tratara. Siempre me daba consejos acerca de la relación médico-paciente, escuchaba mis ideas y me señalaba los errores. Y cuando yo llegaba al Policlínico me recibía con una gran sonrisa, en su rostro muy negro y curtido, con uno dientes que te deslumbraban por lo blanco y recuerdo, como si fuera ahora, que me decía: "!Salud y prosperidad!". Era una persona conocida por su amabilidad y sensatez, querido por muchos en el pueblo.
En el pueblo había varios médicos, aparte de Ramón, del cual ya hablé, que eran muy conocidos y queridos por su dedicación y conocimientos. Uno de ellos, el Dr Pozo fue mi pediatra muchas veces tuve que visitarle por las enfermedades corrientes de la infancia y era muy amable. Recuerdo que siempre le decía a mi madre que yo era una niña muy activa y era lógico que me cortara, golpeara y hasta me quemara, pues eran muchas las veces que ella salía corriendo conmigo a su casa. También estaba el Dr Pedroso; pero no recuerdo si me trató alguna vez.
Una de las personas que más me influyó, y creo que en mi hermana también, fue el Maestro Tellería. Vivía con su familia junto a nuestra casa y siempre le visitábamos, le llevábamos comida a su gata (siempre había una gata por allí) y nos pasábamos un rato largo en su biblioteca, mirando y tocando libros. Su esposa era una señora alta y delgada, amable y cariñosa, que te hacía pensar en esas heroínas de Dickens, muy serias a la vez que sacrificadas, siempre viendo lo bello de la vida. Sus hijos eran dos muchachos guapos y de muy buen corazón, se llaman Carlos y Pedro (Pelly para todos), siempre nos trataron como si fuéramos familia. Su padre nos enseñó a leer libros considerados proscitos en Cuba, como el Rider Digest y conversaba con nosotras como un igual. Era un educador nato.
Tengo gratos recuerdos de mi infancia, pues gracias a mi madre, que siempre se sacrificó porque tuviéramos una familia, no sentíamos las necesidades como una desgracia, sino como algo que había que pasar y superar. Así recuerdo con nolstalgia la época de ciclones, llena de los olores de los bollitos friéndose, envueltos en almibar, para acompañar el café con leche tradicional. Esos días eran bienvenidos porque , además no íbamos al colegio y eso siempres es motivo de alegría para cualquier niño.
Por eso también recuerdo con gratitud a Eva, la esposa de Lazo, vecinos del barrio y amigos de mi madre, que me acogían en su casa, de lunes a viernes para que yo estudiara "El idioma Ruso por Radio" ("Ruzki izik pa radio"), idioma que me gusta. Y de paso aprendía a tejer a ganchillo.
Ya se que la memoria juega con nosotros y las cosas ocurridas en la infancia se ven con otro color, pero yo creo que nací de fábrica con unas gafas rosas porque la verdad es que así lo viví y así lo recuerdo. Fui feliz rodeada de amigos y conocidos y ahora lo soy rodeada de mis recuerdos y nostalgias.
jueves, 8 de mayo de 2008
Para todos los consolareños que se pasen por aquí y para aquellos que no lo son; pero que se interesen por la cultura cubana: aquí les pongo una foto linda de este pedazo de músico, nacido en mi pueblo, Consolación del Sur. Lleva casi toda su vida en Miami, pues salió con 9 años, no se si de forma legal, lo cierto es que a nosotros nos fue desconocido hasta el boom de su canción "Ya vienen llegando". Esa canción, que lo mismo podías cantar que bailar, se convirtió muy pronto en un himno al que nos adherimos de forma incondicional los jóvenes, ya cansados de desilusiones. A pesar de las muchas prohibiciones del gobierno se escuchaba en las fiestas (guateques), incluso en las actividades de las escuelas en el campo. Recuerdo que mi tio Félix Pérez hablaba de la familia de Willi como una familia trabajadora y buena, pues los conocían muchos por el pueblo. Cuando empezó a triunfar en EU se armó tremendo revuelo, ya lo pueden imaginar: un hijo de este pueblo triunfando en la Meca de todo!!!.A mí me gusta mucho su música, la cadencia suave de su son, todo lo que toca lo hace bien, es muy musical y sus letras no son chabacanas, cosa de la que adolecen muchas canciones cubanas, hechas para bailar. Voy a intentar colgar el vídeo, pero si no puedo, se puede ver en http://www.youtube.com/.jueves, 1 de mayo de 2008
Amigos consolareños en la diáspora.






jueves, 24 de abril de 2008
Los muñequitos rusos.
La gente de mi barrio.
lunes, 21 de abril de 2008
Carta de gratitud.
El coro era muy bueno, habían chicas dignas de cantar en un coro de gospel, de esos que salen en las pelis de negros afro americanos. El cura era un Misionero Canadiense, del cual no recuerdo el nombre, pues siempre le traté de Padre: se lo merecía sin reservas. Él me bautizó de nuevo, pues yo quería hacerlo de forma conciente y con él hice mi Confirmación y primera Comunión. Nunca logré cantar en el coro porque el cura decía que si yo cantaba, él perdía a sus feligreses ( porque no me escuchó en Portugal, cantando la Salve Rociera jejeje).
Con Andresito y José Ramón comencé a visitar a los Salesianos de La Habana Vieja, los del Templo de Mª Auxiliadora, sita en Brasil 113, si me acuerdo bien. Allí estaban el P. Bruno y el P. Juan, ambos italianos, salesianos de la cabeza a los pies, que empezaron a guiarme más seriamente para que yo comprendiera la Buena Nueva y la Doctrina de la Iglesia. Y ellos me llevaron ante la M. Sor María Rosa, superiora de las H.M.A. (Hijas de María Auxiliadora), con las cuales pasé momentos inolvidables y a las que agradeceré siempre su preocupación por mí. Allí iba los fines de semana y los días de vacaciones, aprendiendo lenta pero eficazmente, que Dios tenía un plan para mí. Me enseñaron a orar, a cultivarme en la Biblia, a trabajar sin descanso, sin pensar en mi interés personal solamente.
Con los años entendí que ser cristiano, comprometerme con mi Parroquia, con la oración y la acción eran el plan que se había trazado desde hacía mucho y eso es lo que trato de hacer diariamente: ser mejor cristiana siendo mejor trabajador, mejor hija, mejor esposa y mejor hermana, amiga y compañera. Aunque a veces cuesta, se lo ofrezco diariamente al Señor, con entusiasmo y gratitud. Gratitud porque sin su impulso y apoyo no se pueden hacer las cosas. Gratitud por todas aquellas personas que puso en mi camino y que han contribuido a mi enriquecimiento espiritual. Pero como vamos creciendo todo el tiempo, también le agradezco por todos aquellos que conozco actualmente y que , sin saberlo casi, me ayudan a ser mejor.
jueves, 13 de marzo de 2008
Los carnavales consolareños.
Ramón el médico.
martes, 11 de marzo de 2008
Recuerdos de mis vacaciones infantiles....
Yo fui una niña privilegiada porque mi familia era del campo, por una parte y la otra vivía en un cayo, rodeados de agua y salitre. Las vacaciones eran un acontecimiento que te mantenían despierto todas las noches desde que te informaban que ibas a ver a los abuelos y tíos y a un batallón de primos con los que jugar, correr, saltar y de vez en cuando, practicar el gancho de izquierda.
Los viajes eran una verdadera aventura porque eran algo así como ese dicho cubano que dice "cruzar el Niágara en bicicleta", pues los billetes del autobús no eran muy fáciles de conseguir y después tenías unas 18-20 horas de viaje. Yo era muy juguetona y siempre perdía cosas en los viajes, desde el vaso de beber agua, hasta el abrigo de paño de salir. Y qué decir de los juguetes. Muchos niños disfrutaron de los que dejé olvidados en las terminales o en los autobuses.
Mis abuelos maternos vivían en Las Tunas, un lugar que reconozco en muchos pueblos andaluces: casas a ras de la acera, sin portales, entradas enrejadas, con plantas por doquier. Y patios llenos de luz y azulejos, con pozos o aljibes en su centro. La casa de mis abuelos era así, amplia y con dos patios. Mi abuela tenía plantas y patos en el solar y mi abuelo criaba palomas "buchonas" y mensajeras. Recuerdo que siempre traté de entender el lenguaje de las palomas, pues cuando hacían curr, curr yo creía que me estaban dando un mensaje y mi abuelo disfrutaba haciendo historias de aparecidos y cocuyos y animales que hablan. Lo típico de las leyendas campesinas: totalmente fantásticas y muchas veces tan escalofriantes, que no te dejan dormir.
Cuando había matanza se juntaban todos los tíos (7 en total) con sus respectivas esposas e hijos. Aquello era el no va más...Se hacía arroz congrís, morcillas, carne frita y muchos chicharrones de viento. Los primos andábamos buscando la oportunidad de coger cualquier cosa, mientras los mayores hablaban entre ellos. Mi abuela se ponía algo furiosa, pero creo que era como un papel que tenía que representar, porque después te llamaba aparte y te daba algo de su delantal. Era genial.
Recuerdo los vecinos, que eran muy amables y cada vez que íbamos, preguntaban cómo nos iba la vida. Y recuerdo los perros más famosos del barrio: Campeón, que era el de mi abuelo Rafael y León que era de los vecinos de enfrente. Ambos se pasaban la vida peleándose y como yo era una niña muy inquieta y con una gran personalidad, la mayor parte de las veces, se peleaban por mí. ¡Que suerte!.
Recuerdo una ocasión en la que viajé con mi tía Mirta al campo, a caballo. Fue un viaje inolvidable, no solo por el dolor que sentí después que me bajé de aquel caballo, sino por lo peligroso que era el camino. Yo iba detrás de mi tía, que era una gran amazona y le estrujaba tanto la cintura del miedo que me dijo: "Hija, si no me mata esta bestia, lo harás tú". Evidentemente se me quitó el miedo del tirón.
En la finca de sus padres todo era bello, interesante y nuevo para mis ojos, pues tenían una fábrica de quesos y unas vacas enormes con unos cuernos que podían ensartar a tres mariselas juntas y que, sin embargo, al ponerlas a ordeñar, se dejaron tocar. No se por qué pero yo siempre había sentido una gran afinidad por esas vacas solidarias que daban su leche para que los niños pudiesen desayunar y al verlas allí, tan cerca me sentí muy especial. Cosas de niños!!!!
Aquella excursión, no obstante terminó algo mal para mí, porque de tanta bola de queso que comí (eso es queso fresco, muy fresco) me empaché y tuvieron que mandar a buscar a un vecino (que vivía unos km más allá) para que me "pasara la mano". Creo recordar que estuve por allí unos 7 días, pero fueron perfectos, dentro de mi memoria infantil, son de los mejores que atesoro. Para el que no lo sepa, el pasar la mano es un remedio casero de los más efectivos que hay: te dan un masaje por los músculos de las piernas, con aceite, y se te quita la mala digestión. Es cierto porque yo he podido comprobarlo, de echo se lo hice en Lanzarote a un médico que se quedó con la oca abierta. Él que es agnóstico, según su definición, estuvo una hora diciéndome que era bruja, hasta que le conté de dónde venía el remedio. La efectividad se basa en la relajación de los músculos, que a su vez relaja los nervios y eso influye de alguna forma, sobre el intestino. Si alguien sabe mejor respuesta que la diga.
La finca era grande y tenía unos potreros llenos de "vacas bravas" o "fajadoras" y nos entreteníamos corriendo de un árbol a otro evitándolas. Los niños del lugar eran fieras, pero la niña de la ciudad no se quedaba detrás. Recuerdo que nos subimos en una higuera, que allí son enormes árboles tropicales y nos retamos a ver quién subía más. Al final quitamos la cuerda y bajamos como pudimos, hasta que Rolando, el hermano de mi tía, bajó al resto a base de correazos. Fue muy divertido!!!sobre todo para el que logró escapar y reírse de los demás.

Es posible que continúe.....
lunes, 10 de marzo de 2008
La fiesta de los quince.
viernes, 7 de marzo de 2008
Consolación del Sur
Aún recuerdo el parque de la Iglesia con cariño, podría decir con devoción: allí íbamos a escuchar la "retreta" del domingo. Era un acontecimiento que mi hermana y yo esperábamos con ilusión, pues en medio de la glorieta (que en la foto no se aprecia), se ponía la Orquesta Municipal a interpretar un repertorio amplio, culto e internacional. Allí se tocaban piezas de los más importantes compositores cubanos como Ernesto Lecuona, Caturla, Leo Brawer, Hubert de Blanc y muchos otros. Pero también se tocaban las maravillosas piezas de Mozart, Schubert, Shaikovsky, y óperas de Verdi y Puccini que nos transportaban a lugares maravillosos, a épocas donde se usaban pelucas y se bailaba sin tocarse prácticamente. De todas las piezas las que más nos gustaban eran las de zarzuelas españolas. Nos encantaba pensar que éramos parte de España por nuestras raíces y porque desde muy pequeñas habíamos leído y estudiado la literatura (esas letras gloriosas que nos hacían soñar con La Mancha del Quijote y Sierra Morena, escondite de bandidos de la talla de Curro Jiménez) y las zarzuelas nos llevaban a visitar las calles de Madrid, con sus chulos y floristas.


