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lunes, 21 de diciembre de 2009

El Papa habla de la Navidad en nuestras vidas





El Santo Padre Benedicto XVI dedicó la catequesis del miércoles 17 de diciembre de 2008, celebrada en el Aula Pablo VI, a la Navidad, “una fiesta universal”.

“También los no creyentes -dijo- perciben en esta festividad cristiana algo extraordinario y trascendental, algo íntimo que toca el corazón. Es la fiesta que canta el don de la vida. El nacimiento de un niño tendría que ser siempre un acontecimiento alegre”.

“La Navidad es el encuentro con un recién nacido que llora en una mísera gruta -agregó el Santo Padre-. Contemplándolo en el Nacimiento, ¿cómo no pensar en tantos niños que todavía hoy, en muchas regiones del mundo nacen en medio de la pobreza? ¿Cómo no pensar en los recién nacidos rechazados, los que no consiguen sobrevivir por falta de cuidados? ¿Cómo no pensar también en las familias que querrían la alegría de un hijo y no ven colmada esta esperanza?”.

“Desgraciadamente, bajo el empuje de un consumismo hedonista, la Navidad corre el peligro de perder su significado espiritual para convertirse en una mera ocasión comercial de compras e intercambio de regalos. En verdad, sin embargo, las dificultades, la incertidumbre y la crisis económica que en estos meses viven tantas familias y que toca a la entera humanidad, pueden servir de estímulo para redescubrir el calor de la sencillez, de la amistad y de la solidaridad, valores típicos de la Navidad. Despojado de la costra materialista y consumista, la Navidad puede convertirse en una ocasión para acoger, como regalo personal, el mensaje de esperanza que emana del misterio del Nacimiento de Cristo”.

“Sin embargo, no basta todo esto para captar en su plenitud el valor de la fiesta para la que nos preparamos. Sabemos que celebra el acontecimiento central de la historia: la Encarnación del Verbo divino para la redención de la humanidad. (...) Se renueva así para nosotros en el recurrente ciclo anual el misterio de nuestra salvación, que, prometido al inicio y concedido al final de los tiempos, está destinado a durar sin fin”.

“En Navidad, por lo tanto, no nos limitamos a conmemorar el nacimiento de un gran personaje, no celebramos en abstracto el misterio del nacimiento del ser humano o en general el misterio de la vida. (...) En Navidad recordamos algo muy importante y concreto para los seres humanos y esencial para la fe cristiana, una verdad que San Juan resume en estas palabras: “El Verbo se hizo carne”. Se trata de un hecho histórico que el evangelista Lucas se preocupa por situar en un contexto histórico determinado: en los días en que se emanó el decreto para el primer censo de Cesar Augusto”.

“En la oscuridad de la noche de Belén se encendió una luz: el Creador del universo se encarnó uniéndose indisolublemente y para siempre a la naturaleza humana, hasta el punto de ser “Dios de Dios, luz de luz” y al mismo tiempo, verdadero hombre. Lo que Juan llama “el Verbo” (...) significa también el Sentido” y “el Sentido que se hizo carne no es solo una idea general grabada en el mundo; es una Palabra que se dirige a nosotros”. “El Sentido tiene poder: es Dios. Un Dios bueno que no hay que confundir con un ser excelso y lejano al que no podemos llegar, sino un Dios que se hizo prójimo nuestro y está cerca de nosotros” y “Dios se nos muestra como un niño pequeño para vencer nuestra soberbia. (...) Se hizo pequeño para librarnos de la pretensión humana de grandeza que brota de la soberbia; se encarnó libremente para hacernos libres de amarlo”.

“La Navidad -concluyó el Papa- es una oportunidad privilegiada para meditar sobre el sentido y el valor de nuestra existencia. La proximidad de esta Solemnidad nos ayuda a reflexionar, por una parte, sobre el dramatismo de la historia en la que los seres humanos, heridos por el pecado, están perennemente en búsqueda de la felicidad y de un sentido del vivir y el morir; por otra, nos exhorta a meditar sobre la bondad misericordiosa de Dios, que salió al encuentro del ser humano para comunicarle directamente la Verdad que salva y para hacerlo partícipe de su amistad y de su vida”.




Este mensaje tan lindo lo he recibido de mis amigos Marisa y Eduardo, de Argentina. Pueden ver muchas cosas sobre la Virgen y sus devociones en la página María mediadora de todas las gracias, creo que ya he puesto algunas cositas sobre esto y les invito a que la visiten, pues es muy instructiva y útil para los cristianos.

domingo, 20 de diciembre de 2009


"Cuando venga mi Hijo,

yo callaré.

Se él es la Palabra,

yo ¿qué?...

Belén está ya cerca,

casi se ve.

Se acaba la tarea

que comencé.

Porque cuando en mis brazos

nacido esté,

el "hágase" que dije

repetiré.

Y ya no diré nada.

Ya ¿para qué?.

Si él es la Palabra,

me callaré".



José L. Martín Descalzo, Magníficat diciembre 2009.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Una iniciativa para la Navidad



Nuestro amigo Angelo ha puesto en su blog una iniciativa muy linda para estas Navidades, podeis leer en este enlace la entrada completa. La idea consiste en encender una vela en nuestros Belenes a la misma hora en que el Papa, allá en el Vaticano, enciende su vela para que todos los cristianos sepamos que él está esperando con nosotros. Como es de suponer, yo me uno, con los miles de personas que se unirán, para que mi velita alumbre mi Belén y de luz a mi alma y msi amigos blogueros. Esa es la comunión de los hijos de Dios: unidos todos en bajo la luz que Jesús nos trajo. Invito a los que pasen por aquí a que se unan a la iniciativa.

Y Dios quiso encarnarse





No hay en la historia de la humanidad nada tan bello como la historia de amor entre Dios y los hombres. Desde que el ángel Gabriel visitó a la Virgen y ésta dijo ¡sí! ha llovido mucho; pero la repercusión que tiene es tan grande en cada uno de nosotros (aunque no lo sepamos) que es el verdadero misterio de la fe: cómo Dios, infinito y capaz de serse en sí mismo (Cf. Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia) se encarnó en una mujer, virgen para más señas, y se hizo hombre. En el seno de María se unió la naturaleza divina de Dios con la naturaleza del hombre, así Dios se hizo hombre y el hombre adquirió divinidad (Idem).

Estas semanas han sido de mucho trabajo individual y en grupo, he estado muchas horas ante el Sagrario (real y virtual) hablando con Dios, llenándome de su esencia y escuchando su palabra. Estos días estoy abriendo más mi corazón, cada vez más, para que cuando llegue el Niño Jesús me encuentre dispuesta a acogerle sin reservas.

Hoy he leído ¡Alegraos en el Señor, alegraos, porque está cerca!

Sí, hay motivos de alegría real, aún cuando nos cerquen las furias y el barro frene nuestros pies, aunque parezca que la oscuridad gana, nosotros sabemos que llega la luz.

Y María la trae en su seno: ¡Alegraos en el Señor, alegraos, porque está cerca!






Ser madre...


No puedo hablar de ello sin dolor, pues no lo he experimentado en mi vida. Veo a mi hermana, que parió a su única hija a los 43 años y me asombro del milagro obrado en ella: nunca había estado embarazada siquiera, pero albergaba un deseo tan intenso que, al final se vio recompensada. Hoy mi sobrina es un grillito malojero y gritón que se pasa todo el día exibiendo sus cinco años de vida y energía sin descanso. Mis otros seis sobrinos son un enjambre de caracteres y vidas diferentes y animosas, llenos de cariño por su tita, que roban mi corazón sólo con sonreirme. Soy una tita felíz por ello...pero no he podido ser madre.

¿Por qué hablo de esto ahora, precisamente, en días tan felices y esperando la Navidad? Quiero dar un testimonio de cómo cualquiera puede hacer el mal, cuando hay personas y leyes que te inducen a ello. No voy a justificarme, sólo voy a exponer mi vida al descubierto, no para ser juzgada, que ya lo he sido, sino para que otras mujeres no cometan el mismo error.


Dios me dio la oportunidad de ser madre, siendo joven, a mediados de mi carrera universitaria. Desgraciadamente era inexperta, vivía en un país donde hacerse un legrado era como tomarse una aspirina y me crié en un ambiente donde Dios no existía (por tanto, tampoco existía el respeto a la vida. Y aún no existe). Cuando supe que estaba embarazada corrí a contárselo a mis compañeros de curso y lo primero que me dijeron fue ¿no irás a tenerlo?. Mi madre me dijo:Puedes hacer lo que quieras, pero sabes que te cambiará toda la vida.


Estuve una semana pensándolo, mientras por todos lados sólo escuchaba lo mismo: no lo puedes tener, tú no te mereces esto, tú no podrás criarlo, tú no podrás seguir estudiando, tú, tú, tú....
Nadie me habló de lo lindo que sería, de lo importante, de lo equivocado del paso que iba a dar, de que era un pecado contra la vida.
No puedo justificarme, no lo hago, pero no hubo nadie que me dijera algo positivo de tener un hijo. Así las cosas abort. No puedo describir el dolor tan grande que sentí cuando me recuperé de la anestesia: me sentí vacía, sucia y pequeña, muy pequeña. Y así viví durante varios años, hasta que conocí a Dios.


¿Por qué escribo esta experiencia? Porque una persona me ha dicho que escribía sobre el aborto, pero nunca tenía una palabra para las que lo hacían y la misericordia de Dios es grande para todos. Aún me averguenza reconocerlo, aún me duele, a pesar de los años, pero creo que es más importante dar mi testimonio y así lo expongo.


Y es cierto: el día en que Dios entró en mi vida y puse todos mis actos a sus pies, avergonzada y dolida porque había descubierto el mal que había hecho, sentí la misericordia y la mano del Señor me levantó y me hizo nueva.
Nunca he olvidado cuando el sacerdote me dijo: Ve en paz.Ni siquiera me mandó a hacer nada extraordinario, sólo me dijo: Ahora el alfarero ha hecho de tu barro, un vaso nuevo, tú debes llenarlo de amor y de fidelidad a Él.


Muchas veces he explicado que tengo una deuda muy grande con el mundo y con Dios: hoy lo cuento para que ayude a muchos. No basta decir NO, no basta oponerse individualmente. Las leyes que no respetan la vida, no respetan a las mujeres, son un camelo que sólo sirve para hacer ganar dinero a unos cuantos. La vida nunca es igual después de abortar. Por muchos psicólogos que te "ayuden", por muchos "amigos" que te "apoyen".


¡El que quiera apoyar a una mujer embarazada que no sepa qué hacer con esa vida que trae en su vientre lo que tiene que hacer es ayudarla a tener ese hijo, ayudarla a ver el gran milagro de la vida, que es único e irrepetible!


Lo que se está gestando en el Parlamento, en las tertulias de periodistas y en las calles de España y de Europa en general, no es más que una la ley que pueda callar las conciencias de esas mujeres que se ven abocadas al aborto. Es una ley cruel, porque al constituirse oficialmente, miente a los que la firman: no puede existir una ley que permita matar sin sentido y sin castigo.


Y el aborto lleva el castigo en sí mismo incorporado, pues no hay mayor castigo que vivir pensando en el daño que hiciste a tu propia carne.


Pero Jesús prometió que el Padre perdonaría a los que se arrepintieran y cambiaran de vida y su misericordia es eterna: eso es lo que me impulsa a luchar contra el aborto. El haberlo sufrido en mi vida y el haberme dado cuenta de que Dios estuvo esperando por mí durante mucho tiempo para perdonarme. El saber que puedo ser útil a otras mujeres que no saben que no están solas, que Dios siempre está ahí, sólo hay que abrirse a la gracia.


Espero no haber decepcionado a mis amigos: he tenido que reunir mucho valor para hablar de esto públicamente, pero he sentido que el Señor quería que se supiera, pues hoy soy felíz y vivo para Él, con mis limitaciones y defectos, pero incondicionalmente.






lunes, 14 de diciembre de 2009

Por la connotación que tiene en nuestra sociedad el fenómeno del aborto (y el que puede llegar a tener) paso a hacer público este mensaje (lo he copiado tal cual fue recibido) que me mandó una amiga que trabaja mucho por la defensa de la vida, desde su humilde labor de voluntaria ayuda a encontrar trabajo, ropas, alimentos y ayudas de todo tipo a jóvenes madres solteras o no, que se ven en la disyuntiva dolorosa de tener que escojer entre el asesinato de sus hijos y la vida dura y solitaria de una mujer sin recursos a las que, los mismos que invitan a abortar, después sólo les ven las espaldas.
En estos días de Adviento, en el que se nos invita a preparar nuestro corazón y nuestra vida y a amar alegremente en el Señor, no podemos olvidarnos de esos niños que no podrán ver nunca la luz del sol ni de esas madres que sufrirán toda la vida su ausencia. Que no las enganñen con palabras altisonantes y conceptos supuestamente revolucionarios y progresistas: el aborto es la forma más retrógrada que tiene el hombre de matar. Por tanto: no les mostrmos las espaldas, ayudemos a todas la madres y futuras madres a que tomen la desición correcta. El Señor nació en Belén, en una famillia pobre que no pudo siquiera, guarecerse en una posada; nció en un portal o una cueva, envuelto solo en el amor de sus padres. Eso es lo que necesita un niño para nacer: sólo AMOR.

"REACCIONES DEL MALIGNO ANTE LA DEFENSA DE LA VIDA".








"OS BEBERÉIS LA SANGRE DE NUESTROS ABORTOS",




Estas son las amenazas de las majaderas feminazis asesinas dirigidas a quienes ayudan a las madres embarazadas. Son encantadoras ¿verdad? Pues vean estas otras pintadas:








Así apareció ayer el portal de la sede madrileña de Red Madre, una Fundación volcada exclusivamente en ayudar a la mujer embarazada, convertida esta vez en el blanco de los ataques de la furia demoníaca sedienta de sangre.

La sede de Red Madre consiste en un almacén con ropa de bebé, carritos, cunas, leche materna, pañales y dos despachos donde se atiende a mujeres embarazadas sin recursos y a mujeres que, tras un aborto provocado necesitan ayuda médica o psicológica.

Hace falta estar muy trastornada y con el alma muy podrida para escribir estas salvajadas, y es que el demonio no puede soportar que se salven vidas y que se ayude a las madres a salir adelante con su embarazo. Al más puro estilo Moloch, sigue exigiendo sacrificios humanos de bebés a través de sus esclavas poseídas: las desquiciadas feminazis proaborto, que no contentas con asesinar alegremente a sus hijos, no toleran que se ayude a nadie a ser madre. Lo que quieren es MÁS ABORTOS, está claro, MÁS MUERTE de seres humanos inocentes.















En este día 27 de noviembre, fiesta de la Medalla Milagrosa, le pedimos a Nuestra Madre que nos proteja de este demonio y de todas sus repugnantes huestes, incluídos los políticos sinvergüenzas rastreros que precisamente ayer (qué casualidad) se abrazaban en el congreso (con minúscula) alegrándose del primer pase parlamentario de la ley del aborto libre, la ley más salvaje y asesina de Europa. María es la única que puede frenar esta locura. Santa María, ruega por nosotros
¡Gracias Red Madre! Una confirmación más de la maravillosa labor que estáis realizando, ¡ánimo, adelante!




martes, 8 de diciembre de 2009

Un vídeo muy lindo de videotrini

Y una canción que versiona el Maníficat en la voz de la hermana Glenda para nuestro disfrute en este día.



Inmaculada María, ¡ruega por nosotros!



¡AVE MARÍA!

¡Hágase en mí según Tu palabra!



Era sólo una joven, soltera aún, cuando el Señor le pidió su colaboración, que era su vida, su honor y su prestigio. Ella le dijo:He aquí la esclava del Señor. ¡Hágase en mí según Tu palabra!

María: tú has traído a Dios al mundo, convirtiéndonos en sus hijos y sus hermanos, ayúdanos a decir ¡sí! en todo momento, no permitas que nos apartemos del camino, guíanos con tu luz amorosa para que sepamos entregarnos generosamente a nuestros hermanos, repartiendo sin medida el amor que el Padre nos ha dado gratuitamente.




domingo, 6 de diciembre de 2009

Segundo domingo de Adviento: la conversión.

Ayer, mientras preparaba las lecturas de este domingo, leí los comentarios de varias fuentes: Magníficat (escrito por David Amado Fernández), el libro Catequesis Familiar del Día del Señor (del padre Celestino) y unas pps que me manda el padre José Antonio todos los domingos para la meditación y de todo ello saco la conclusión de que si el domingo pasado la palabra nos hablaba de esperanza, este domingo nos habla de conversión.


Las lecturas nos llevan a comprender que estamos en la misma situación que en la época de Juan el Bautista: en el Adviento vivimos a la espera, preparando los caminos del Señor.


¿Y cómo voy preparando mi vida y mi corazón en estos días?. Me hago esa pregunta constantemente: ¿cómo puedo contribuir con mis hermanos, para que vean lo que yo?. Me falta mucho camino personal para poder decir que soy una discípula; pero se que, si persevero en la oración y la acción, podré un día, mirarle a los ojos y decirle: hice todo lo que pude y algo más.


Tengo fe en que Dios podará de mi todo lo malo, vacío y mezquino que llevo dentro. Él no mide con nuestras medidas, pues es infinito, pero yo tengo que adaptar mi conversión a mi pequeñez, a mi limitado conocimiento. Sólo tengo que pedirle al Señor que me de la gracia, que ya lo demás vendrá por sí mismo.


En estos días de Adviento hablo con Dios mediante la oración de san Ignacio:




"Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad,


mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad,


todo mi haber y todo mi poseer.


Vos me lo disteis, a vos, Señor, lo torno,


todo es Vuestro:


disponed a toda vuestra voluntad,


dadme vuestro amor y gracia


que éstas me bastan".



¿Qué es convertirse?


Convertirse es creer en un Dios cercano a nosotros, un Dios que se hizo hombre para sentir nuestro dolor y aliviarnos. Es creer, de una vez, que el cristianismo no es una religión más sino un acontecimiento: que Dios ha decidido bajar a compartir la vida de los hombres.


Convertirse es ser una buena madre, una buena esposa, un padre dialogante y ejemplar, un buen profesional, un buen hijo, un buen amigo, es pasar por la vida tratando cada vez más de parecernos a Jesús.


Convertirse es ser un buen trabajador que no sólo esté esperando una paga, un buen empresario que no solo mire por su dinero, un gobernante que no sólo piense en su despacho, un maestro que no sólo piense en terminar sus clases, es ser, en fin, honesto en todos los puestos de la vida.


Convertirse es mirar a todos los hombres de igual forma, sin distinciones de razas o estatus social, es no callar ante las injusticias, luchar porque el mundo sea mejor y más bellos.


Convertirse es amar sin medida, sin dobleces, sin restricciones. Es saber que va a doler muchas veces, pero no desmayar. Es saber que vamos a caer muchas veces, pero que siempre estará la mano de Dios para levantarnos.


Convertirse es difícil, pero no imposible, pues Aquel que nos dió la vida quiere darnos mucho más: la eternidad, y siempre nos dará el camino para encontrarle.


Por eso hoy podemos gritar con Juan, aunque estemos en el desierto: ¡Allanad los caminos del Señor!





Una iniciativa muy bonita: ¡únete!

De Argentina, tierra amada por la Virgen, me ha llegado este correo que copio íntegro para que los que quieran, puedan participar de esta iniciativa:




Lluvia de Rosas le invita a participar en el Rosario continuado que ofrecerá a María Santísima el próximo 8 de Diciembre.


La inmaculada es el signo de la fidelidad de Dios, que no se rinde por el pecado del hombre. Pidamos por la vida, por las familias y por cada una de las intenciones particulares, que la Santa Virgen nos conceda la alegría de vivir bajo su mirada materna, con pureza y con santidad."






Comenzaremos a las 0 horas del martes 8 de diciembre y cada cuarto de hora (hora en punto, hora y cuarto, hora y media, y menos cuarto) durante las 24 horas, comenzaran distintas personas, asi se continuara realizando la cadena de oración, hasta las 24 horas de ese día 8.Quien reza, lo hace en donde se encuentre, no necesita ir a ningún lado; tampoco importa cuanto tiempo tarda en rezar el Rosario. Lo fundamental es comenzar a la hora exacta que se haya elegido. Para seguir la continuidad.Quienes voluntariamente deseen participar, se inscriben en el cuarto de hora a elección. Ver GrillaTodos podemos invitar a familiares, amigos y conocidos para que este regalo sea una verdadera ofrenda de amor a María Santísima, y podamos completar todos los horarios disponibles para no interrumpir en ningún momento del día la oración.http://www.rosariocontinuado.com.ar/



Que Santa Teresita derrame sus gracias sobre tu vida.










Espero que muchos se unan a este Rosario, que va a ser un regalo a nuestra Madre celestial y que seguro redundará en muchas gracias para todos sus hijos.




domingo, 29 de noviembre de 2009

Comienzó el Adviento



Anoche hice una entrada, pero la perdí porque el pc se encangrejó de mala manera y blogger decía que no y no y , al final, me cansé y lo cerré. Hoy casi acaba el día y no he escrito sobre lo que todos habrán escuchado en las misas, a la que no pude ir por estar trabajando.

A mi me gusta mucho este tiempo, me siento alegre y muy viva. Me pongo activa y espero...espero, eso es el Adviento: esperar con esperanzas redobladas.

Ha sido un año rico para mí en crecimiento espiritual. He sorteado escollos, he resbalado pero me he agarrado fuertemente a la esperanza que me da Jesús. Ahora llevo unos días purgando una situación peliaguda, que me está haciendo sufrir, por una parte y crecer por la otra. Por eso espero, con ansias renovadas estos días caminando con María y José hasta que nazca de nuevo Jesús.

El Evangelio habla de truenos y relámpagos y de novedades y hombres nuevos. Yo creo, humildemente, que esta época es buena para analizar lo que se ha andado y lo que falta por andar. Dios nos dejó ver parte de su magnificencia al bajar a la tierra y encarnarse en María, besándola con el Espíritu Santo para crear un hombre que reunió en sí las dos cualidades: la humana y la divina.
Nosotros también gozamos de partes iguales al ser hijos de Dios y hermanos de Jesús, lo que pasa es que no lo sabemos o no estamos claros totalmene, o nos hacemos lo longuis y miramos hacia otro lado para embarajar.

Pero estas cuatro semanas nos deben servir para analizar nuestra posición como hijos de Dios y de la Iglesia, para encender bien nuestras lámparas para que los vientos modernos y modernistas no las apaguen. Tenemos que revisar nuestras posiciones respecto a los grandes cambios sociales que se están sucediendo en nuestro país, en nuestro barrio, en nuestra parroquia y en el mundo entero. Tenemos que dejar las tibiezas a un lado y dar la cara ante los problemas que nos han tocado vivir, pero siempre desde la perspectiva de la fe. No olvidando que el Señor nos rebosa de amor mutuo y a todos.

Así que nos esperan días felices y fuertes, crudos y laboriosos, contradictorios y sacrificados, pero siempre esperanzados: con la esperanza y la fe inquebrantable conque nos ilumina la estrella de Belén.