












Oye, Señor...
María lloraba buscándote
y hoy la sociedad no te encuentra,
porque te ha sustituído por otros dioses,
porque no sabe de tu presencia sanadora.
Algunos lloramos, como María,
al ver tantos hermanos que no te conocen,
que nunca han oído hablar de ti,
que van a morir sin saber quién eres.
Tú, Señor, te hiciste presente cuando te buscaban,
tú saliste a su encuentro a consolarles,
tú sabía su necesidad de ti,
haz lo mismo en estos días de nuestro mundo.
Hazte presente, llena su corazón de tu Espíritu,
invade su cotidianidad de tu presencia,
encuéntrate con ellos en su vivir diario,
no les prives del gozo de tu amistad.
Te necesitamos, Señor, no podemos vivir sin ti.
(A partir del Evangelio de Juan).



Ella ha puesto esta velita para que todo el que lo desee la lleve a su blog y aquí está, para que ilumine a los que entren aquí.

Meditación para el Primer Domingo de Pascua.
"Vivimos divididos. Esta fiesta de la Resurrección del Señor nos sirve para recordar nuestro Bautismo y nuestra vida de resucitados. Sí, la Resurrección comienza aquí, el día en que nos bautizamos. Ese es el día de la muerte a una manera de vivir que tiene poco que ver con la vida de Jesús. Vivir resucitados es entrar en esa manera de existir inaugurada por Jesús y aceptada por su Padre.
Los bienes de "allá arriba" que san Pablo decía que teníamos que buscar, comienzan aquí abajo: vivir perdonando, vivir entregándonos a los demás, vivir con la mirada puesta en lo que a Jesús le gustaba.
Cada domingo, cuando los cristianos nos reunimos para recordar la Resurrección-el domingo es el día semanal de la Resurrección-, lo que hacemos es escuchar la palabra y los hechos de Jesús y hacer el memorial de su Muerte y Resurrección. Cada domingo es una invitación a renovar y a avivar nuestra resurrección, nuestra vida cristiana.
Pero vivimos divididos. Nos tira aquello a lo que en las promesas bautismales dijimos que dejábamos atrás, que renunciábamos a ello. Metidos en este mundo, nuestro mundo, y en esta sociedad, nuestra sociedad, nos sentimos divididos. La Resurrección la vamos actualizando día a día cuando elegimos la manera de vivir de Dios predicada por Jesús. La Resurrección es un misterio en el que nos adentramos poco a poco, cuando descubrimos la belleza del amor, del perdón, de la cercanía de Dios, de la presencia del hermano necesitado..."
Lecturas: Hechos 10,14,37-43; Colosenses 3, 1-4(o Corintios 5,6-8; Juan 20,1-9.
Nos apoyamos en el Salmo 117 y en la Secuencia del Día.
El salmo 117 nos dice que "Este es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo."
¡Aleluya, Aleluya, el Señor resucitó!









