viernes, 14 de enero de 2011

La oración como fuente de vida

Hace mucho que no hablo de este tema, aún siendo de mis favoritos: la oración como fuente de vida para el que busca a Dios. Si nos ponemos a pensar en alguien a quien queremos, en nuestra mente comenzamos una conversación virtual con esa persona, llegando a encontrar una forma única para relacionarnos con ella. Cuando "hablamos" mucho mentalmente, llegamos a visualizar escenas que nos transportan a su lado. Creo que es un poco (evidentemente no soy entendida en la materia) lo que sucede en la contemplación. 
La voz de Dios se escucha de igual forma en casa o en el trabajo, en la hora de ejercitar tanto como en la hora tranquila y retirada. Yo prefiero sentarme en un rincón de la casa a hablar con Él, fuera de ruidos o entretenimientos y platicar lentamente sobre lo leído en la mañana o algo que me ha llamado atención en la misa. 
Busco a Dios en la oración porque ya me lo dice Jesús en el Evangelio: "buscad y encontraréis". ¿Qué busco al conversar con Dios? La fe me habla de felicidad y cuanto más converso con Dios más feliz me siento, no se cómo decirlo, no es algo que pueda explicar en su totalidad; pero a veces, cuando entras en una oración profunda y realmente sentida, percibes que el Amado está más cerca de ti. 
Hoy es un día en el que oro por muchas cosas: por la conversión de varias personas a las que estimo y que no se deciden a encontrarse con Jesús; por la salud de varios conocidos que se que lo están pasando mal; por mi familia, por la cual no dejo de pedirle al Señor para que les cuide y se les muestre de alguna forma que puedan identificar, por los cristianos que están siendo discriminados y muchas veces masacrados en varios lugares de este mundo.
 Sí, hay que orar mucho, hay que conversar detenidamente con Dios, hay que demostrarle que podemos ser reflejo suyo en esta sociedad. Y soy feliz porque soy consciente de ello, porque tengo la certeza de que Él guía mi vida (aunque a veces tenga que pasar por encima de mi yo para buscar el tú, como dice mi amiga Concha). 
La oración debe estar presente en la vida del cristiano tanto como la Eucaristía, pues ambas son las formas esenciales que tenemos para relacionarnos con Dios. Cuanto más estén presentes en nuestras vidas  ambas, más tendremos presente al Señor y sus enseñanzas.
Con una oración me despido: 

Atrae, Señor,  muchos corazones
hacia tu Corazón Sagrado
y muestrales la belleza que hay en el amor
en la bondad, en el sacrificio
y en la solidaridad.
 Haz, Señor,
 que nos amemos como Tú nos amas
y que encontremos la paz 
en ti.
Amén.





Publicar un comentario