martes, 12 de mayo de 2009

Mañana celebraremos a la Virgen de Fátima.



Hace dos años que estuve en Fátima y aún siento en mi espíritu la grata sensación que se respira en ese Santuario. Creo que el Espíritu Santo rodea toda nuestras vidas, pero también creo que es verdad lo que me decían, antes de ir allí: que en los lugares de peregrinación se siente más fuerte el soplo del Espíritu, te encuentras arropado por la Virgen y no sabes cómo describirlo.

Hoy voy a rezar mi Rosario especialmente para Ella, la Virgen de Fátima, para que nos ilumine el camino con su luz diáfana y para que me guíe especialmente estos días en que preparo el próximo Cursillo de Cristiandad.

Mis intenciones irán hacia los mejicanos que están pasando horas aciagas de enfermedad, hacia los padres de familia que no tienen trabajo y hacia los hemanos cristianos de Jerusalén, para que la Virgen de Fátima les proteja y les ayude en sus necesidades.
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