viernes, 15 de mayo de 2009

A San Isidro labrador.



Para este hombre, madrileño por más señas, que vivió santamente desde su humilde labor, este poema que editan en Magníficat. Su autor otro insigne español: Miguel de Cervantes.



Señor divino, tierno soy; ya veo

el ejemplo de un árbol en mi vida:

guiad la rama a vuestra mano asida,

para que llegue al fin que adoro y creo.


El Christus en que ahora el alma empleo

a su divina ciencia me convida:

si yo lo se, ¿qué error habrá que impida

el camino que lleva mi deseo?.


Mis letras son vuestro divino arado;

pues soy labrador, con él os sigo,

que seguir vuestra cruz me habéis mandado.


De un labrador es la riqueza el trigo;

trigo sois de Belén y Pan sagrado;

¿qué riqueza mayor que vos conmigo?.




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