viernes, 1 de mayo de 2009

Primero de Mayo

Mayo es el mes de las flores, el mes de María, el mes del comienzo de la primavera, cuando explosiona la naturaleza en una sinfonía de colores y parece que el pintor se ha emborachado de amor y surgen los colores más bellos de su paleta. Y es el mes donde hay un día dedicado a los trabajadores. Así visto pareciera que es agradable saber que hay un día para el currante, para el que verdaderamente produce beneficios sociales...pero hoy, los que van a desfilar, lamento reconocerlo, son los liberados de los sindicatos, los que están chupando del cuerno (de la no-abundancia).

Recuerdo que en Cuba íbamos todos con banderas rojas y del país, cantando aquello que decía: "Primero de Mayo, día del trabajo, dame tu mano trabajador..." Ahora mismo no se si quiero darle mi mano a Cándido Méndez y al otro, que ni se cómo se llama. Siento que las cosas por las que lucharon y murieron muchos hombres y mujeres explotados ahora no tienen sentido. No porque no existan los mismos problemas de entonces, sino porque los sindicatos ya no representan a los obreros. Es duro decirlo y, sobre todo, darte cuenta de que, pase lo que pase en tu trabajo, estás solo....


Pero para no amargarme más la vida, recuerdo que hoy también está dedicado a un hombre santo: José, el padre en la tierra de nuestro Señor Jesucristo. El carpintero que se prometió a una virgen y que en sueños fue visitado por un ángel para decirle que ella estaba encinta del Hijo de Dios. ¡Menudo susto se debe haber llevado! Muchas son las películas que relatan el momento; pero creo que todas deben quedarse cortas a la hora de describirlo, pues era una sociedad rígida, llena de reglas y normas, donde las mujeres poco contaban y el honor de una familia era el de cada uno de sus miembros. Y así y todo, no la repudió sino que la acogió amorosamente y le dió su apellido al Hijo, le enseñó su humilde oficio y estuvo con él hasta su muerte. Un gran ejemplo: un hombre que lo admite todo por la fe.

Hoy no puedo dejar de pensar en mi parroquia de Bahía Honda, en Cuba, dedicada a San José Obrero. Pido por todos los que estén allí, para que se dejen guiar por el Espíritu como en su momento lo hizo José.

A él, que fue paciente, manso y honesto trabajador, le pido que interceda hoy por todos los hombres que no tengan trabajo, para que puedan ganarse el pan y vivir dignamente.



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