domingo, 24 de mayo de 2009

Punto de encuentro

Sábado de la Sexta Semana de Pascua.




Apolo era muy entusiasta...exponía la vida de Jesús con exactitud. Los hermanos le animaron a seguir hablando, pues con su presencia y con la gracia de Dios, contribuyó mucho al provecho de los creyentes.


(De la primera lectura).






Igual que Apolo tenemos que hacer nosotros: orar para que el Señor nos impulse a contar con alegría y entusiasmo cómo Jesús nos da pistas para vivir y nos compromete en la construcción de un mundo más humano. Los que ya conocemos al resucitado, debemos darlo a conocer a los demás, para que nuestra alegría sea completa.



Oye , Señor...


Tú nos invitas a que pidamos lo que necesitamos.

Nos propones mostrarnos frágiles ante ti,

confiados en tu fuerza y tu cariño

y en que eres un Padre que nos quiere.

Hoy quiero tener un corazón amplio,

que envuelva a todos mis hermanos.

Por eso en mi oración te pido

por los que a estas horas andan perdidos,

por los que sufren enfermedad,

por los mal amados o los que se les ha roto el amor,

por las personas tristes o solas,

por los cuidadores cansados.

por los políticos corruptos o quemados,

por los clérigos rutinarios o aburridos,

por los profesionales sin vocación,

por los niños explotados y utilizados,

por los maltratados y maltratadas,

por los que en este momento lloran,

por los que sufren alguna injusticia,

por los que no te conocen y viven sin tu amor.

Por cada ser humano de esta tierra,

abrázale hoy, Dios mío, y sociega su corazón.

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