martes, 5 de mayo de 2009

Los días pasan...

...y la vida es apenas un suspiro... pero la eternidad es eso: eternidad. Y nos preguntábamos hace dos días -ver los comentarios a esta entrada en el blog del amigo Arcendo- si es posible que Dios puede perdonarlo TODO dentro de su Misericordia Divina y la verdad es que hubo su controversia, pues no todos lo vemos de la misma forma -¡faltaría más!- y entonces pensé que sería bueno ver escritas la palabras que el Señor le dijo a Santa Faustina en sus apariciones.

Las he extraído de la página http://www.devocionesypromesas.com/, donde se puede bucear todo lo que uno quiera tras las devociones de los cristianos y las promesas que Jesús les hizo por medio de algún santo o persona agradable a Él.






Palabras de Jesús a Santa Faustina Kowalska:
“Me queman las llamas de la Misericordia, deseo derramarlas sobre las almas, y las almas no quieren creer en mi bondad. Oh, qué dolor me dan cuando no quieren aceptarlas (...) Dile a la humanidad doliente que se abrace a mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz”.

“La humanidad no encontrará la paz hasta que no se dirija con confianza a mi Misericordia”.
"De todas Mis llagas, como de arroyos, fluye la misericordia para las almas, pero la herida de Mi Corazón es la Fuente de la Misericordia sin límites, de esta fuente brotan todas las gracias para las almas".
“El alma que confíe en mi Misericordia no perecerá, ya que todos sus asuntos son míos. El alma más feliz es la que confía en mi Misericordia, pues Yo mismo la cuido”.
"Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión".
"Hija Mía, escribe que cuanto más grande es la miseria de un alma tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia e invita a todas las almas a confiar en el inconcebible abismo de Mi misericordia, porque deseo salvarlas a todas. En la cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas, no he excluido a ninguna".
"Que los más grandes pecadores pongan su confianza en Mi misericordia. Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia. Escribe: Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia..."
“Yo soy el Amor y la Misericordia. Quien se acerque a Mí con confianza recibe mi gracia con tal sobreabundancia, que no la puede contener y la irradia sobre los otros”.
“Ningún pecado, aunque sea un abismo de corrupción agotará mi Misericordia".




Pues bien: como pecadora que diariamente trato de crecer por encima de mis propios pecados y rezar por los de los demás, me alegra contar con la Promesas de la Divina Mirericordia que, como el mismo Jesús dice, las ha hecho para perdonar a toda la humanidad. Pero en otro pasaje dice que el pecador más grande será perdonado, siempre que invoque ese perdón.

La eternidad es inmensa, infinita y Dios vive en ella y ahí es a donde debemos querer estar; pero me pregunto: si los que han pecado mucho y no quieren arrepentirse ¿podrán estar con el Señor en su gloria cuando llegue su hora? ¿O serán juzgados por sus pecados, pasando por la Puerta de su Justicia, como también le dijo a la santa? ¿Y esos estarán toda la eternidad pagando por los pecados en el infierno?. Porque a mí me parece que lo que Él le estaba diciendo a la santa es que atrajera a las almas a la salvación, porque Él les daría el perdón si se acercaban, que todos los arrepentidos serán bien recibidos... ¿y el resto?.

Me gustaría creer que todos quieren arrepentirse de las cosas malas que han hecho. Pero el hombre tiene el libre albedrío y sabe dónde están el bien y el mal, por lo que puede decidir qué hacer conscientemente, lo que me lleva a pensar que esos pecadores no arrepentidos deben tener un castigo. No obstante, creo en la oración y creo que si la practicamos mucho, no pecaremos nosotros y ayudaremos a salvar muchas almas extraviadas de este mundo...


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