lunes, 2 de mayo de 2011

Un fin de semana espiritualmente productivo

Imagino que a veces se nos acumulan cosas por hacer y tenemos que hacer maratones para poder terminarlas...este finde ha sido maratoniano (espiritualmente hablando) pero lleno de alegrías y emociones. Hablo de la beatificación de Juan Pablo II, el amado por Dios le llamaría yo.  Estuve pegada a Radio María desde la noche, en la vigilia de Roma, escuchando testimonios y reportajes sobre su vida y no podía dejar de pensar en que él está contento, viviendo su vida junto al Señor, adorándole como siempre hizo en la tierra. Después, al levantarme, enganché la tele y comencé a seguir la ceremonia de Roma, hasta que fui a la parroquia a Misa de 11. Ha sido una Eucaristía entrañable para mi, pues ya le he rezado como beato y eso es bueno porque es el ejemplo de una vida que he visto transcurrir delante de mis ojos. Espero que escuche a todos los que le pedimos fortaleza y ayuda en nuestras necesidades y que  hable a Dios por nosotros.
Ayer era el Día de la Divina Misericordia, que ha coincidido también con el Día de la Madre y llevamos a Mimi a almorzar fuera, junto a unos amigos. He sentido que ese era un acto de amor propio y adecuado para hacer en ese día tan especial en la devoción a Jesús: salir con mi madre, que pasa muchos períodos en casa porque cada vez está más encerrada en sí misma y no sale sola. Lo pasamos bien, alegres de la compañía y del ambiente relajado, disfrutando de esos pequeños momentos, sencillos y escasos, pero que siempre Dios nos da.
Así que entre oraciones y actos de fe ha transcurrido un lindo fin de semana, que hoy continuará con este día libre que tengo para estar en casa, disfrutando de las pequeñas cosas que me alegran la vida: mi esposo, mi madre, mis amigos y las manualidades. Todo se lo debo al Señor porque todo Él me lo dio.

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