martes, 10 de junio de 2008

¡Estoy harta de publicidad engañosa!!!

No se si a Uds les pasa lo mismo pero cuando llego a casa y veo el buzón copado de cartas publicitarias me pongo histérica. Bueno, pensarán algunos, no es para tanto mas yo creo que sí: es una pérdida de tiempo y, lo peor, un gasto de papel innecesario. Porque saquemos cuentas: ¿cuántos árboles se cortan para hacer tanto papel? Cuando las televisiones se pasan un año diciendo eso de "un año, diez acciones" o "doce meses, doce acciones" etc, etc ¿a nadie se le ocurre pensar en que debería hacerse una campaña contra la tala indiscriminada de árboles?. Y es que nos quejamos constantemente del cambio climático y de que se muere el planeta pero seguimos permitiendo que se haga papel para mandar cartas que nadie lee.
Y es que esto de la publicidad tiene su intrígulis porque ¿quién le da permiso a esas empresas que te venden lo invendible para escribirte a tu casa?. ¿Quién les da la dirección?. Que yo recuerde nunca les he pedido que me llenen el buzón de cartas que me dicen que he ganado un premio o que puedo disponer de dinero en 24 horas. A veces me da la impresión de que esas personas me toman por tonta.
¿Y qué decir de esos pobres telefonistas que te llaman diariamente para ofrecerte lo que sea?. Ya no se cómo responderles y es que se me hace difícil rechazar a esos trabajadores que se esfuerzan por vender algo que no me interesa y muchas veces termino escuchando todo el rollo, por no colgar o no ser grosera. No dejo de pensar que no tienen la culpa de trabajar en una empresa que se dedica a manipular a las personas con tal de vender. A veces se dan situaciones graciosas, como cuando les dices que eres la limpiadora y no la dueña; pero otras veces te ganas la enemistad del que te habla desde el otro lado; porque ellos están para vender y es lógico que lo intenten.
Bueno, será que a veces uno tiene menos tiempo o deseos de hablar, el caso es que hoy no me he levantado con ánimos, después de una noche de trabajo, cuando estaba cogiendo el sueñito de la mañana, suena el teléfono y me dice: ¿es la señora de la casa?. ¡¡¡NO!!! he contestado. Pero ya no me he podido dormir así que me siento a escribir, buscando un poquito de solidaridad en la red. Si a ustedes les pasa algo parecido no dudéis en escribirme.
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