miércoles, 4 de junio de 2008

Mes del Sagrado Corazón de Jesús.

Hemos pasado un mes de Mayo llenos de María. Las primeras flores de primavera han adornado esos días y hemos compartido el júbilo de saber que la Madre de Jesús vela por nosotros, sus hijos adoptivos. Y así hemos llegado al mes de Junio, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, el del Hijo que nos dio su Madre al pie de la cruz y le dio a Santa Magarita de Alacoque doce promesas. Estos son días para escucharle tranquilos, en nuestra oración colectiva; pero más aún, en nuestras oraciones en casa, solos acompañados por algún familar o amigo.
Para todos y cada uno de nosotros, estas son las Promesas del Corazón de Jesús:
-A las almas consagradas a mi Corazón les daré las gracias necesarias para su estado.
-Daré PAZ a sus hogares.
-Les consolaré en todas sus aflicciones.
-Seré su amparo y refugio seguro durante vida y especialmente, a la hora de la muerte.
-Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresa.
-Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.
-Las almas tibias se harán fervorosas.
-Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección.
-Bendecir las casas en las que la imagen de mi Sagrado Corazón sea expuesta y honrada.
-Les daré la gracia de mover los corazones más endurecids.
-Las personas que propaguen esta devoción tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de él.
-En la excesiva misericordia de mi Corazón, a las personas que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, les daré la gracia de la penitencia final.
Si lo usamos para orar, debemos decir, después de cada promesa: "Cumple en mí, Señor, tus promesas".
Espero que disfrutemos de este mes, en oración profunda y cada vez más trecha la amistad con el Señor. ¡Que Dios os bendiga a todos!
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