domingo, 21 de marzo de 2010

No quiero tirar piedras, Señor.



No quiero ser impaciente, Señor, ante las menudencias de la vida,

ante los dolores cotidianos,

ante las pequeñas traiciones,

ante los defectos de los demás.

Haz que me fije en lo míos:

recuérdamelos siempre, Jesús, que no se me olviden

y que no olvide nunca que Tú fuiste a la muerte por mí.

Para que me salvara.

¡No quiero tirar la primera piedra, Señor!

Dame más fe, que sea infinita

como lo es tu amor.

Dame el valor para luchar,

la fuerza para aguantar,

la sabiduría para comprender

y la fe para perseverar.

Haz que no vea el color, sino el hombre que va dentro,

que no vea la droga, sino el dolor del que la consume.

Abre mis oídos para escuchar al que sufre,

mis ojos para para ver lo bello dentro de lo feo,

dame lengua para alabar no para mentir,

manos para ayudar no para destruir,

piernas para acudir no para huir.

Dame paciencia para esperar de Ti todo esto

y más, mucho más.

Como Tú lo prometiste.


Marisela.



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