viernes, 13 de agosto de 2010

Un grano de trigo que germinará

Como dicen en Cuba, siempre hay dos posibilidades, y hacer el bien es una de ellas. En cualquier modalidad. 
A veces no confiamos lo suficiente como para dejarnos llevar por el Espíritu, pensamos: ¿y si me deja caer?.
En los años que llevo conociéndole he aprendido algo: nunca te deja caer porque sí. Y de esa enseñanza saco una lección, que, con el tiempo, descubrí que no era nada nuevo bajo el sol: Jesús ya lo había dicho en la parábola del grano de trigo (San Juan 12, 24-26), que fue la Palabra del martes.
Mi paciente María Puerto, Hermana del Sagrado Corazón falleció hace días y ahora puedo hablar de ello. No la conocí casi, pues no hubo mucho tiempo, pero ese fue rico, sobre todo los últimos días de su estancia aquí. Me sentaba con ella y su compañera Paqui a hablar de cosas superficiales o profundas y siempre escuchaba tranquilamente, sin interrumpirte, esperaba a que tú mismo preguntaras y respondieras (era gallega, evidentemente, como le decía a veces). Yo le hablaba de las lecturas que estaba haciendo o de mis oraciones o de la preparación de alguna reunión porque era responsable y escueta y sabía organizarse muy bien. De hecho, trabajó hasta unos 5 días antes de irse; sabía que debía dejar en orden muchas cosas de la escuela donde trabajaba y siempre estaba con su ordenador en las piernas.
Puerto me dejó un libro de Anselm Grün: Una espiritualidad desde abajo, de la editorial Narcea. Aún no lo he terminado pero es un gran libro de espiritualidad y creo que me lo dejó para ayudarme en mi búsqueda de Dios.
Su vida, el año que he compartido con ella como médico y amiga, me ha dejado una huella que, espero, me sirva de ejemplo pues con su enfermedad y forma de afrontarla me he dado cuenta de que el grano de trigo  es fértil cuando cae a la tierra. La muerte no puede destruirlo porque esa es la promesa de Jesús: el camino es Él y por Él vamos a la casa del Padre.
Descansa en paz, amiga.


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