jueves, 24 de abril de 2008

Los muñequitos rusos.

No hace mucho entré en un blog, cubano por más señas, en el cual se hacía un recuento de los muñequitos rusos y de otras nacionalidades, que estuvieron presentes en nuestra infancia. La verdad es que a mí, particularmente, me gustaban mucho, incluso ahora me gustan, lo que ha quedado demostrado después de una tanda que me dí durante más de cuatro horas de todos los que encontré. Todos están en Youtube y tienen buena calidad y no puedo sustraerme al deseo de hablar de ellos.
Si la memoria no me falla los que más me gustaban eran Lolek y Bolek, Mashenka y el oso y La princesita rana ( otra traducción, más fiel, era Basilisa la sabia). El tío Stiopa me traumatizó durante un tiempo, pues era el paradigma de comunista y había que parecerse a él por h...
La Familia Frolich era muy popular y creo que adelantada para nuestras mentes caribeñas (ya los alemanes estaban al loro de otras cosas, que a nosotros no nos llegaban). Eran modernos, desenfadados y me parece ahora, que se estaban cansando del comunismo. Había un dibujo que nos gustaba mucho a mi hermana y a mí: un cuento alegórico de la valentía a través de la historia de dos hermanos pastores que se enfrentan al malvado Asdajab ( no se si se escribe así, pues hace mucho de esto). La calidad del dibujo era impresionante para la época, casi como los de Disney actuales.
El riachuelo era precioso, hablaba de la solidaridad entre los animales del bosque para salvar a un riachuelo al que un sapo feísimo atrapa en una charca. La canción de la abejita era graciosa y pegadiza, aún la puedo entonar. ¿Y qué decir de La Pastora y el Desollinador?. Aquello era amor en estado puro aunque con un final al que no nos conformamos nunca.
Me gustaría que aquellos que lean esto me escriban su experiencia con los dibujos de su infancia. Creo que es una forma de rescatar un poco lo que llevamos dentro del niño que fuimos.
Publicar un comentario