martes, 15 de junio de 2010

La última cima

Acabo de llegar del cine y quiero exponer mis sentimientos y sensaciones antes de dormirme. No se por dónde empezar, pues el documental desde el principio te atrapa y te hace sentirte felíz, privilegiada, te llama a contestar preguntas que te señalan todos los días y has dejado para más adelante. Pablo tenía 42 años al comenzar su otra vida ((no voy a hablar de muerte) y ya había hecho mucho por todos nosotros: amó a los que le rodeaban sin importarle "gastar" su amor, lo repartió a manos llenas, no se dejó nada para sí.
Es asombroso cómo puedes conocer a una persona en tan porcos minutos: la peli sólo dura unos 70 miutos y cuando sales te da la impresión de que este hombre ha tocado tu vida en algún momento. La verdad es que me imagino lo que debían pensar sobre los santos como Francisco de Asís, Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús sus contemporáneos, porque a mí me da la sensación de que he conocido a un hombre, a un sacerdote santo. Por los cuatro costados.
Y creo que le voy a dar gracias a Dios todos los días por su vida, por su sonrisa, por su humanidad, por su alegría y amor a Jesús, a la Eucaristía. He visto la película con cuatro compañeros cursillista y, al salir, todos decíamos lo mismo: Dios le da a cada uno una misión, la de Pablo ha sido pasar por el mundo alumbrando el camino para que no nos perdamos y encontremos a Jesús. Así de sencillo.
Es impresionante la cantidad de personas a las que tocó en el espíritu, sólo espero que siga haciéndolo desde el cielo. Porque tengo la certeza de que Pablo está al lado del Padre.
En internet se puede entrar a la página http://www.laultimacima.com/, y leer sobre el documental, pongo este vídeo en el que habla su director, Juan Manuel, al cual hay que darle las gracias por el trabajo tan lindo que ha hecho. No me queda más que animar a todos a que la vean, seguro que les regalará algo a cada uno.



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