sábado, 12 de junio de 2010

Sagrado Corazón de Jesús

Ayer se celebró la solemnidad de Sagrado Corazón de Jesús, aunque mañana domingo lo celebrarán en muchas parroquias, pero como en ambos días trabajo, escribo algo que llevo dentro y quiero compartir con ustedes, seguidores y visitantes.

Recuerdo que mi abuela Gloria, de origen español ella, mantenía un cuadro del Corazón de Jesús encima de su cama, justo al lado de otro de Fidel, pues creía que éste último había hecho la Revolución porque era un mesías del pueblo. Ella se persignaba frente al Señor y le pedía por todos nosotros. Yo era muy pequeña y sus gestos y palabras me eran extrañas, ajenas, pues nunca me evangelizó y mis padres estaban convencidos de las ideas del momento. Así crecí, sin conocer a Dios, a Jesús y al Espíritu Santo.

Más tarde, imbuída por las ideas de mis padres y obligada por las circunstancias sociales, abracé el marxismo-socialismo-comunismo, como casi toda mi generación; pero mantuve muy en el fondo de mi corazón una semilla que germinó a mis 28 años, cuando aún estudiaba mi último año de especialidad.

Creo firmemente que el Señor siempre mantuvo abierto su Corazón a mis dolores, errores, pecados o como quieran llamarles. Me equivoqué muchas veces, fui rebelde a la gracia, y estuve cerrada a la fe hasta que un día me di cuenta de estaba presente en todos esos momentos: que había sufrido por mi y conmigo todas mis equivocaciones. Y así entré en sus llagas y me mantengo ahí, aferrándome a la fe que un día me trajo Dios. Porque siempre es Él el que te escoje y llama.

Hace unos años que pertenezco al Apostolado de la Oración y, una vez más veo la mano de Dios en ello: la espiritualidad de este Movimiento está guiado por el amor a la Eucaristía y al Sagrado Corazón de Jesús. Aquí he aprendido la vida de piedad y de oración en comunión con hermanos tan distantes como aquellos que viven en África o Asia o América. Es lo que tiene la fe En un dios que une a hombres de toda raza, clase y condición.


Por eso todos mis días, con toda mi alma, digo al Señor:
Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.




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