domingo, 16 de agosto de 2009

En la Asunción de la Virgen.



Tú eres la estrella de mi noche oscura,

salud para mi enfermo corazón,

refugio de mi humana perdición,

consuelo en mi terrena desventura,


auxilio celestial en mi locura,

la Reina intercesora del perdón,

la Madre acogedora en mi aflicción,

la Virgen medianera de ventura.


¡Salve, Señora, incólume María!,

templo de la divina Trinidad,

sagrario de Jesús Eucaristía.


Asunta al cielo en venturoso día,

coronada de eterna majestad,

eres el brillo que hacia el Sol me guía.

Emma Margarita R. A-Valdés.
Magníficat, Agosto 2009.
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