viernes, 7 de agosto de 2009

Todos somos hermanos...


Llevaba dos días triste, pensando en esas noticias que leo en los periódicos, que escucho en la radio o veo en las noticias: las guerras separan a pueblos enteros, el odio mata a muchos diariamente.
En Pakistán están masacrando a muchos cristianos, sólo por tener otra fe. En un país de África, de cuyo nombre no me acuerdo, matan a una aldea entera otros hombres, aldeanos como ellos, por rencillas étnicas y religiosas. En la India aparece muerto un sacerdote. En Osetia del Norte los rusos y los osetios siguen lanzándose "pullas" y cohetes. En Israel no acaban de encontrar un idioma que les hermane, a pesar de que son todos hijos de Abraham y hablan una misma lengua. En Cuba ya la pobreza marca sin compasión a muchas familias.

Pues sí, el mundo está muy revuelto....y encima, cuado menos te lo esperas, llega una enfermedad que se convierte en pandemia en menos de 4 meses.

Nada, que estamos abocados al fracaso (podríamos pensar después de esto). Si hubiésemos sido un experimento de Dios ¡qué decepcionante para Él ver a sus creaturas de esa guisa!
¡Gracias a Dios que estamos aquí para vivir abundantemente! Pues esa promesa es la que nos sostiene cuando todo está tan feo alrededor. No importa que la vida sea difícil, que hayan hombres malos, que la gente se vuelva loca de repente y salga a matar la esperanza: nosotros vivimops de esa esperanza. Somos hijos de un Dios grande y misericordioso, que nos levanta cuando caemos y nos regaña cuando nos equivocamos; pero que siempre nos apoya cuando le buscamos con el corazón abierto al amor.

Por esa razón traigo esta canción de un paisano, Owaldo Payá, que lucha dentro de Cuba por los derechos humanos y las libertades, que busca el cambio pacífico y democrático desde hace mucho tiempo, sin desmayos ni cansancios. Se escucha muy bajito, pero la letra es preciosa, espero que lo disfruten.
Esta canción es un ejemplo de cómo el amor de Dios debe servir para unir, no para separar a los pueblos. Y me ha devuelto la alegría en cuanto la escuché por lo que doy gracias al autor y al Señor por inspirarla.




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