jueves, 14 de enero de 2010

Carta mensual del padre José Mª Casasnovas a los sembradores de esperanza.

Empecemos bien.

Esto es lo que vamos a hacer. Vamos a empezar bien el nuevo año de gracia 2010. Para ello lo consagramos al Corazón de Jesús. Lo consagramos todo a Él: lo bueno y lo-no-tan-bueno. Lo que nos gusta y lo-que-no-nos-gusta-tanto. Lo suave y lo áspero que puede estar escrito ya en nuestra "hoja de ruta" preparada por el Señor desde siglos ha, con toda su sabiduría, con todo su amor, con toda su delicadeza para que 2010 sea un año en el que demos un gran paso adelante en nuestra amistad con Jesús, que nos llamó amigos en la "noche de su amor y de su entrega total a nosotros en el Sacramento del Amor".
A nosotros, los Sembradores de Esperanza, nos es fácil poner toda nuestra confianza en el Corazón de Jesús. Por eso le ofrecemos cada día no sólo nuestro trabajo y nuestras preocupaciones sino también nuestras vidas cristianas, rociadas por el agua sagrada del Espíritu que nos llena de humilde fe y de prudente fortaleza para ser testigos, apóstoles y defensores de su verdad y de su resurrección gloriosa.
Empecemos ya desde el primer día del año nuevo a sembrar la semilla del Sembrador con alegría y paz, sí; pero también con decisión valerosa e intrépida, pues queremos que el reino de amor de Jesús se instale en todos los corazones.

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