jueves, 1 de abril de 2010

En medio de nosotros está...




Somos demasiado incrédulos...como Tomás al principio. Y posiblemente se deba a las mismas causas que lo llevaron a él a serlo: primero se apartó de su comunidad, y después no creyó en el tesrimonio vivo y entusiasmado de sus hermanos. Porque ¿dónde andaba Tomás cuando los otros se reunían esperando (esperanzados)?.


Es la historia de muchos hombres a través de los años: no podemos creer sin ver ni tocar, necesitamos pruebas de todo, necesitamos demostraciones...somos incrédulos por naturaleza, aún cuando, en nuestro corazón estemos inquietos sin saber por qué.


Pero he aquí que...¡Dios existe! y amó tanto a los hombres que dio su hijo por nuestra salvación ¡para que tengamos vida eterna!


¡¡¡Siiiii para que tengamos vida eterna!!!


Cada vez se hace más difícil, para el hombre moderno, creer en la salvación y no espoque seamos más incrédulos, sino porque nos hayamos engullidos en la vorágine de lo material, de lo superfluo y lo banal, cada vez más metidos en el miedo a la muerte, las enfermedades y las relaciones verdaderas y sanas entre nosotros mismos.

Pero eso sucede, inevitablemente, cuando no le damos cabida a Dios en nuestra vida.


La tristeza puede llenar el corazón de quien no participa de esta alegría: Jesús es el hijo de Dios y vivió, enseñó y murió por nosotros...pero sobre todo...¡RESUCITÓ! para darnos esperanza y valor, para que sepamos que no estamos aquí por gusto, por un accidente de la naturaleza sino por un fin: ser felices un día junto al Padre.


Así, estos días nos son tan importantes para los que confesamos que Jesús es el Señor: no importa que, antes de la alegría de la resurrección, tengamos que experimentar la Pasión y la Cruz, si tenemos la fe en la vida eterna.


Por eso podemos decir que en medio de nosotros está: porque resucitó para enseñarnos a vivir ya desde ahora una vida plena y llena de amor entre nosotros. Ahora más que nunca debemos ser testigos de este hecho compartiendo nuestra esperiencias con aquellos que aún no le conocen. Es nuestra misión.


Por eso felicito a todos los que pasan por aquí: que tengan unos días pascuales fructíferos en la fe y que nos sintamos más unidos en nuestro amor en Jesús.




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