viernes, 16 de abril de 2010

Tú eres la roca...




Nadie puede negar que la Iglesia fue fundada por Jesús y que se ha mantenido durande más de dos siglos asentada en la Tradición de los Apóstoles y la fidelidad de los cristianos...aunque haya muchos a los que este hecho les moleste y se esfuercen contínuamente en demostrar lo contrario. A través de la historia de la Iglesia se han acumulado errores, cometidos por hombres de carne y hueso, pecadores en esencia, muchas veces equivocando el celo personal con los deseos de Dios. Eso es innegable. Pero tampoco se puede negar el papel que ha tenido el Cristianismo en el origen de la identidad europea, en la trasmición de unos valores y una ética en la que se han basado casi todos lo ideales surgidos después: el deseo de encontrar la verdad, la razón, la justicia y la igualdad de los hombres.

Cuando en estos días leo en casi todos los medios de comunicación los ataques rastreros contra nuestra Madre Iglesia, no puedo dejar sentirme dolida, pero a la vez, más fuerte es mi fe, pues el propio Jesús dijo que sucedería así y los Hechos de los Apóstoles y la historia posterior muestran las persecuciones a que han sido sometidos los cristianos desde un principio.

Esta ha sido una Cuaresma de mucha meditación para todos nosotros: hemos sentido el dolor de nuestros hermanos maltratados por sacerdotes que olvidaron que Cristo los había elegido para servir a aquellos mismos a los que arrebataron parte de su vida. Por otra parte, hemos sentido dolor por esos sacerdotes que han caído tan bajo, pero no puedo dejar de pensar en la frase de Jesús: "si tu mano te estorba, arráncala, si tu ojo te estorba, arráncalo". La justicia de Dios no es como la humana, pero estoy segura de que ambas llegarán.

Una vez dicho esto, digo lo siguiente: estoy cansada de que se hable de los curas como si todos fueran delincuentes, cuando está demostrado que la cantidad que se ha visto involucrada en estos escándalos es una ínfima parte de la que los comete. Señores, despierten: que no todos los curas son pederastas y mucho menos, todos los pederastas son curas.

El Papa lleva mucho tiempo pensando una reforma verdadera y realista en la Iglesia, desde dentro; estudiando cómo hacer las cosas, cómo plantearlas ante el pueblo de Dios, así que los que están pensado y, sobre todo, hablando acerca de estos sucesos: no crean que Benedicto XVI es lento o quiere pasar por alto el asunto.

Este es uno de los Pontífices más espirituales, inteligente y preclaro que ha tenido la Iglesia desde siempre, así que no nos equivoquemos: él no va a dejar nada al azar, no va a permitir que los que han hecho daño a personas inocentes se vayan de rositas. Pero es el representante de Jesús en este mundo, por lo que, ante todo, tiene que ser paciente, manso y misericordioso con todos.

Y nosotros no tenemos por qué meter el rabo entre las patas, (por decirlo con una expresión que entiendan todos), por errores cometidos por hombres iguales a nosotros: los católicos tenemos que alzar la cabeza y mostrar al mundo las grandes cosas que se hacen en silencio, por pequeñas personas que sólo buscan traer el Reino de Dios a este mundo.

Que cuando se hable de uno que pecó, hablemos de los miles que están sacrificando sus vidas por sus hermanos en todo el mundo, sin importarles el color de la piel o las ideologías que tengan.

Confío en Dios y por eso se que este temporal pasará como todos: arrancará los sarmientos que no estén bien abrazados a la vid, pero la Vid se mantendrá firme, con las raíces bien metidas en los corazones que aman al Señor.

¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! ¡Y bendito sea nuestro Papa Benedicto!



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