miércoles, 13 de octubre de 2010

Diálogo entre Jesús y un joven que dudaba...



-Señor, ¡no soy nada!
-Pero lo eres todo para Mí.

-Señor, ¡no valgo nada!
-Pero Yo di mi vida por ti.

Señor, ¡oro ante Ti como un autómata!
-Pero Yo estoy dentro de ti, silencioso, atento.

-Señor, ¡cuanto me das lo estropeo!
-Pero recibe sin echar cálculos lo que Yo quiera darte.

-Señor, ¡no puedo más! ¡Me autodesprecio!
-Pero...¿no estás hecho a imagen y semejanza mía?

-Señor, ¡no me siento a gusto con mi forma de ser!
-Déjame introducirme en ella cada día un poco más

-Señor, no soy nada, nada puedo, no valgo nada y para nada.
-Pero ten confianza en Mí. Acéptate y acepta a los demás, ten paciencia de ti como Yo la tengo contigo.


Dios es así: nos ama gratuitamente y no se cansa de esperarnos (¡y mira que a veces nos hacemos de rogar!). Hoy he salido al campo con mi bici y no podía dejar de admirar todas las cosas que ha hecho el Señor para que los hombres le encontremos a través de ellas: todo nos habla de Dios, desde la yerba que se apiña al borde del camino hasta los pájaros que pían alegres. Y nosotros estamos aquí para perpetuar la belleza y cuidar de ella sin desfallecer. La vida es bella y debemos cuidarla, no basta con decirlo: ¡hay que hacerlo! ¡es nuestra responsabilidad!. Dios se nos expresa constantemente y espera que le oigamos en el bullicio de la ciudad y en la tranquilidad de la montaña....
Y tan es así que inspira canciones tan lindas como esta:  






Que tengan lindo día...
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