martes, 9 de febrero de 2010

Cursillo de Cristiandad del 5 al 7 de Febrero.



Este está calentito aún. Han sido menos de 72 horas intensas y fructíferas. Han acudido aquellos que fueron llamados por el Señor, convocados a conocerle un poquito más, invitados a su ágape.

La organización corrió a cargo de los compañeros Quino, Juan Vazquez y Manolo, fundamentalmente que lo hicieron muy bien, siempre pendientes de lo que hiciera falta, del avituallamiento, de las charlas.
Las charlas fueron impartidas por el Obispo D. José (Las Tres Miradas), el padre José Antonio ( Gracia, Sacramentos, además de la labor de pasillo, confesiones y acompañamiento).

Mención especial merece nuestro querido padre Antonio Pulido, que con sus 93 años a cuestas, va todos los años y da alguna charla llena de sabiduría y amor. En esta ocasión dió la charla sobre la Parábola del Sembrador. Inimitable y no digo más porque es muy modesto y no le gusta que le alaben en público, pero es un gran ejemplo de hombre entregado a los demás por la obra y para la obra de Dios.

Como siempre, el cursillo fue una amalgama de caracteres y personalidades, todas con su carísma diferente y enriquecedor. Nos hermanamos en las primeras horasy, como dijo Quino, cerramos los paraguas que llevábamos (las preocupaciones, los complejos, los problemas personales) dispuestos a recibir la lluvia de Espíritu Santo que se derrramó durante esas horas, que al final, supieron a poco.

Los rollos fueron dados de forma amena y testimonial, pues para eso es el cursillo: para que los que van experimenten lo que otros ya han experimentado, que no es más que la felicidad de saber que Jesús vino para darnos vida abundantemente. Y alegría.

La clausura fue muy emotiva, sobre todo cuando los participantes hablaron de su experiencia dentro del cursillo y como siempre, muchos se quedarán en la Escuela, otros se integrarán en los grupos parroquiales o los de oración etc. Creo que, a pesar de lo que se diga por la tele y la prensa escrita, Jesucristo está presente hoy más que nunca, sigue convocando a su pueblo y sigue reperándolo con los brazos abiertos. Y los que experimentan a ese Dios compasivo, misericordioso y que no se cansa de esperar, no dudan en seguirle.

Y esta es la foto de familia. ¿A que estamos guapos...?






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