miércoles, 17 de febrero de 2010

Iniciamos la Cuaresma.


Hoy leemos el Salmo 50 en la misa del Miércoles de Ceniza, comenzando un ciclo en el que estaremos (o trataremos de estar) más cerca de Dios mediante el acompañamiento a Jesús. Él es quien me acompaña a mí, según el salmo, y me perdona porque espero en su infinita misericordia.

Mi corazón está contrito, Señor, pues me reconozco pecadora; pero no por ello dejaré de estar a tus pies, pidiéndote que me mires, que me comprendas y perdones. Estos días serán "fuertes" en tanto sea mi oración de perseverante. Eso lo sé. pues yo, como David, reconozco que tengo que superar mi vanidad, mi pasotismo, mi olvido de ti. Por pequeña que sea mi culpa, Tú la ves y, por grande que sea, la perdonarás. Pues así me lo prometistes por boca de Jesúcristo.


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