viernes, 19 de junio de 2009

Sagrado Corazón de Jesús, en tí confío






Si el agua mansa, callada,

que gotea de la fuente,

con su labor insistente,

hasta las peñas horada

¿qué no podrá la oración

del que sufre, ama y espera,

al derramarse en la hoguera

del Divino Corazón?.

Dulce Jesús, que no dejas

sin consuelo algún dolor;

Tú que eres el buen pastor

que muere por sus ovejas,

cuando mis ojos la muerte

ciegue al fin de la carrera,

hazme la gracia que muera

con la esperanza de verte.



Ramón Mª Vinuesa, s j.


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