domingo, 7 de junio de 2009

Solemnidad de la Santísima Trinidad



El que hoy celebremos a la Santísima Trinidad no significa que no esté presente siempre en nuestras vidas, pues el Espíritu de Dios flota alrededor, en nosotros y en toda la naturaleza, y es el que nos llena el corazón de deseos de conocerle. Es el gran misterio de nuestra fe: un Dios que es Uno y Trino. Un Dios que vive en el Espíritu y se desprende de parte de sí en forma de un Hijo que es camino, verdad y vida y es guía indiscutible para llegar al Padre.


No podemos verle: desde que se dio a conocer se aparece de muchas formas a los elegidos (Moisés, Jacob, María) pero sí podemos conocerle a través de Jesús, que nos lo mostró y por eso sabemos de su amor hacia nosotros, de su misericordia y de su bondad.


La fe es la única que nos lleva a experimentarle, aunque no podamos ponerle un rosto, como el de este dibujo tan bonito que he encontrado para la entrada.
San Pablo expresa ese conocimiento de Dios (hasta donde sus ojos humanos pueden ver) en la Primera carta a los Corintios: Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra en todos.

También le dice a los romanos: Hermanos: los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son los hijos de Dios. (Cf Ro 8,14).

Desde que somos bautizados se nos dice que lo somos en el nombre de Dios, Hijo y Espíritu Santo, tal como Jesús dice en el Evangelio de hoy: Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. (Cf Mateo 28,16-20).

Por tanto sabemos que somos hijos de Dios, tenemos esa certeza, que nos fue dada hace mucho y que el Espíritu se encarga de renovar constantemente en nuestros corazones porque el Señor lo manda así.

Sobre la Trinidad hay muchísimos escritos por parte de los Maestros, exégetas, estudiosos, filósofos, pero al final, hay una verdad única e indiscutible: que es algo que la mente humana no alcanza a entender en toda su dimensión.

¡Ojalá lleguemos un día a estar a su lado para así poder verlo en toda su dimensión! Mientras que aún estemos por esta tierra, seguiremos esperando y confesando que somos hijos de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.














Publicar un comentario