martes, 24 de noviembre de 2009

El Plan de Dios en la Iglesia I



Aún estoy saboreando las sensaciones que han dejado en mí estos cuatro días de retiro. Yo no podía haber ido, realmente, pues el día 20 justamente tenía una guardia y no encontraba cómo cambiarla. Mi amiga Mari Carmen me dijo: No te preocupes que, si el Señor quiere que vengas hará su parte...¡y vaya que si la hizo..Unos dos días antes mi primo me dijo: Vale, ¡pero no te metas a monja!. (¿Qué se le va a hacer, si cada vez que una sale con su grupo o habla de Dios, los demás se ponen así?). Pero el caso es que me hizo la guardia y pude asistir.

En la primera charla del padre Antonio me impresionó gratamente su forma de hablar y plantear las cosas: Somos como gusanitos al lado de la inmensidad de Dios. Fíjate que Él mismo te dijo ¡ven, hija! que voy a hacerte feliz conociéndome, estando conmigo estos días, aprendiendo a saborear, como dice la Madre, los misterios de la Trinidad y cómo está presente en la Iglesia.

El encuentro se realiza de forma natural: la Madre va desgranando sus vivencias en charlas llenas de gracejo andaluz, con esa forma tan particular y apasionada de mostrarte la verdad del amor infinito del Padre y de cómo viven el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo su amor infinito y eterno, que es un canto y un beso y una familia.

Para tener una idea real y tangible de sus charlas, hay que escucharlas, no hay otra forma. Ella misma se autodenomina eco de la Iglesia, tratando de explicar algo ante lo cual los grandes teólogos pasan de puntillas y que en su forma sencilla de hablar y explicarlas, se siente la gracia del Padre, pues de otra forma, una persona tan humilde y sencilla no podría explicar. Pero uno recuerda enseguida la frase de Jesús: a los sencillos se lo has revelado. Y se da cuenta de que es así.

La pasión que bulle en sus venas se me antoja similar a la de Santa Teresa, San Juan de la Cruz, San Ignacio y San Francisco: si ellos hubiesen podido grabar su ideas o filmarlas lo entenderíamos mejor.

Pero tenemos además una colección de opúsculos en los cuales se reflejan todas las meditaciones de esas charlas que son en sí mismos, un compendio de teología calentita, como gusta decir.

Sus poemas están recogidos en un libro que se llama Vivencias del Alma y tiene otro libro que es una auténtica gozada: Frutos de oración, retazos de un diario.

Los primeros tres días me han servido para ir rumiando, en el silencio, todo lo que decía la Madre; me he sentido tan interpelada que es como si hubiese hecho todas esas charlas solo para mí. Es un regalo del Señor (no me canso de decírmelo) que iré compartiendo con todos.

Y como en estos días tanto Arcendo como Angelo han estado hablando de cuáles serían buenos libros para regalar, yo les digo, a todos los que gustan de buenas y espirituales lecturas, que pueden informarse en los teléfonos 91 435 41 45-91 435 44 49, en Madrid y 95 421 72 43 de Sevilla.

En la página web pueden leer parte de los libros (http://www.laobradelaiglesia.org/).


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