jueves, 10 de diciembre de 2009

La Virgen de Valme se va a Roma

La Virgen de Valme se encuentra y venera en la Parroquia de Santa María Magdalena, de Dos Hermanas y fue a los pies de su Sagrario donde la Madre Trinidad, fundadora de La Obra de la Iglesia, recibió innumerables comunicaciones y desahogos de Jesús y donde recibió fortaleza y protección de su Madre. Cuando, en 1997 se siente impulsada por Dios a ir a Roma, experienta la necesidad de que la Virgen de Valme, que tanto tuvo que ver con sus íntimos encuentros con Jesús, también esté en Roma, pidiéndoselo al Papa Juan Pablo II. En 1981 se dispone que la parroquia de Villa Bonelli en Roma, que fue encargada a la Obra, sea denominada "Nuestra Señora de Valme".

Pues después de muchos años de estar en la parroquia en forma de cuadro, en los días 9 al 12 de marzo viajará a Roma la imagen, hecha por un maestro escultor sevillano, acompañada por la dos coronas y el manto, que se ha elaborado a partir de una casulla donada para ese fin por el Cardenal Amigo.

A Roma irá una representación, bastante numerosa, del pueblo de Dos Hermanas, y de miembros de La Obra de la Iglesia, con la Cofradía de la Virgen al frente y presidida por el Cardenal Amigo Vallejo, que, aunue se ha jubilado recientemente, no quiere perder esa ocasión para estar presente en ese momento tan emotivo y bonito, cuando el Papa Benedicto XVI bendiga y entronice la imagen en su parroquia romana.

He sacado una fotos para que vean lo linda que es la talla, que representa a una Virgen con el Niño sentado a su regazo, con unos rasgos muy clásicos, que nos recuerdan a las vírgenes de los siglos XII, XIII (no soy una entendida, pero a mí se me parece a las vírgenes de esa época).











Espero con alegría ese día en que el pueblo de Dos Hermanas de Sevilla viva un día grande y lindo junto al Papa y que esto sirva para dar mayor impulso a la Iglesia en nuestros corazones, pues este acontecimiento nos toca a todos: la Madre Trinidad sólo es el eco de lo que nos dice Jesús: que repartamos amor a raudales, guiados por su Madre e impulsados por el Espíritu. Para eso nacimos, para eso estamos en el mundo: para amar a Dios en nuestros hermanos.


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