domingo, 30 de mayo de 2010

Amo a Dios Padre, amo a Dios Hijo, amo a Dios Espíritu Santo: amo a la Santísima Trinidad.






Todas las mañanas me despierto a las seis y media para rezar el Rosario con el Papa. Al principio me costaba trabajo seguirle, pero después me compre un librito donde vienen las oraciones en latín y ahora es muy bonito. Después, a las siete y diez (o menos), una chica va desgranando las oraciones más importantes del cristiano y dentro de ellas, esta oración que da título a la entrada:


Creo en Dios Padre,

Creo en Dios Hijo;

Creo en Dios Espíritu Santo:

Creo en la Santísima Trinidad.

Espero en Dios Padre;

Espero en Dios Hijo;

Espero en Dios Espíritu Santo:

Espero en la Santísima Trinidad.

Adoro a Dios Padre;

Adoro a Dios Hijo;

Adoro a Dios Espíritu Santo:

Adoro a la Santísima Trinidad.




Nuestro Dios engloba en sí mismo tres personas, que se complementan entre sí y a la vez, son Una misma. Es un gran misterio y se ha hablado y escrito mucho desde los primeros cristianos, sobre este tema. Pero yo he encontrado en las palabras de la Madre Trinidad, fundadora de La Obra de la Iglesia, una descripción (cosas que le han sido reveladas desde que era muy joven) que me ha abierto un poco más la mente ante esta peculiaridad de nuestro Dios:


222.-En su instante inmutable de vida divina, Dios hace dentro de sí -hacer que en Él es ser- tres cosas: contemplarse, expresarse y amarse; y esto lo hace en tal perfección , que en cada una de esas actividades es persona, y por eso Dios es Tres en personas y Uno en esencia.


224.-Si no fuera tres persona, no sería infinitamente perfecto Dios, porque quedaría su sabiduría sin expresarse si faltara la persona del Verbo, y su amor sin terminar perfectamente, si faltara la persona del Espíritu Santo.


227.-Dios es la Vida en tres personas perfectas y acabadas: una que engendra, otra que expresa y otra que es el Amor; y estas tres divinas personas son una unidad tan perfecta, que una sola vida tienen, un solo ser.


Estas son sólo algunas de las cosas preciosas y profundas de las que escribe en su libro frutos de Oración, retazos de un diario. Creo que todos sus fascículos están en la página oficial de la Obra.


Pero nuestro amigo Arcendo (y me tomo la licencia de ponerlo aquí) tiene una definición más de andar por casa (con todo el respeto que se merece) que a los cristianos de a pie nos va como anillo al dedo: la Trinidad es como ese Tres en Uno que lo arregla todo, sirve para todo y es la esencia de nuestra fe. Y así debemos entregarle a Ella nuestro corazón y ser para que lo moldee y lo lleve a la perfección, que es la característica esencial de Dios.



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