viernes, 14 de mayo de 2010

Hoy es tenemos un encuentro especial con nuestra Madre en Fátima

Hoy ha sido un día muy emotivo: desde esta mañana estoy unida en oración a los miles de fieles que han estado en Fátima con el Papa Benedicto XVI y me he sentido aludida cuando ha saludado a los peregrinos de lengua española. Ha sido una misa preciosa, donde ha brillado la forma que tiene el Santo Padre de dirigirse a todos nosotros: su pedagogía y su delicadeza para enseñarnos es innegable.

He estado revisando las notas de Lucía y me preguntaba cómo es posible que haya gente que no crea, pues las revelaciones que hace la Virgen en todas sus apariciones no las pueden inventar niños que no tienen ni idea de teología. Así pasó también con la niña Bernardette en Lourdes: nadie creía en lo que veía y, sin embargo, nadie podía afirmar lo contrario, pues lo que le dijo la Madre de Jesús sólo lo sabía Ella. Creo que ahí radica una de las verdades que dijo nuestro Señor: a los pequeños le son reveladas las verdades e la fe sin que medie nadie, es un encuentro de ellos con lo alto.

Siempre digo que cuando uno va a Fátima siente en todo el ambiente de la explanada, la Basílica y, sobre todo, la Capillita, una sensación de estar rodeado del Espíritu que no se puede explicar con palabras. Imagino cómo será estar en Jerusalén.
Este día es muy especial para los cristianos: rezamos el Rosario con ansias renovadas, seguros en que la Virgen nos mira y se alegra al vernos unidos en la oración a todos sus hijos en Jesús. Hoy pedimos por la paz, por el Papa, por la Iglesia, por los religiosos y religiosas que nos dan ejemplo y por todos los sacerdotes que entregan su vida a sus ovejas. Pedimos especialmente por aquellos que han cometido algún error, alejándose de su Maestro y dando malos ejemplos ante el mundo. Rezo por ellos a María, Virgen de Fátima, Madre de Dios y Madre nuestra.



Me gustaría poner este ramito de flores a sus pies...



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