sábado, 1 de mayo de 2010

Mes de Mayo, Mes de María.


Un mes con la Virgen.

Al peregrino le gusta la compañía por el camino. Al niño, la mano conocida de la madre. Al joven, la presencia de una persona amiga. Al discípulo, la ayuda orientadora del maestro.
Ha llegado el mes de la Virgen. Los hombres le hemos dedicado a la Señora el mes más bonito
del año.
Y nos hemos alegrado. Vamos a pasar un mes con Ella.
En un mundo lleno de preocupaciones y problemas, somos una Iglesia peregrina que camina hacia la salvación definitiva.
Y nos da ánimos pensar que nos acompaña una Mujer de nuestra familia, una Hermana nuestra, hija de Adán que ya ha recorrido ese camino.
En medio de nuestras debilidades, Ella sabe comprender nuestro límites y y apoyar nuestros esfuerzos.
La que supo ayudar a su prima Isabel y sacar de apuros a los novios de Caná, nos acompaña también en nuestros momentos de dificulatad.
La que mejor que nadie respondió a la llamada de Dios y fue la primera discípula de Cristo, la primera cristiana, nos enseña a vivir en profundidad el mensaje evangélico.
Un mes con la Virgen. Algo más que sentimiento, palabras, flores y poesías.
Un mes de cercanía con la Virgen. Para aprender a vivir cerca de Di0s.

J. Aldazábal.





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