domingo, 9 de marzo de 2008

Carta a mis lectores

...Y a los que aún no me leen también. Ante todo quiero agradecer a todos los que han entrado y dejado un mensaje, eso me da ideas para escribir con más ímpetu. La verdad es que me gustaría responder a todos individualmente; pero no es posible. Sólo quiero que sepan que es bonito poder plasmar ideas, recuerdos, mostrar fotos y ver que le interesa a muchas más personas de las que una piensa.
Dicho esto voy a aclarar algunos puntos: este blog no pretende ser un foro político ni como estandarte ni como copia de las ideas de nadie Sólo escribo sobre mis vivencias, que son únicas, como único ser humano que soy. No quiero ofender a nadie con mis escritos pero tampoco estoy dipuesta a que se me juzgue y sancione sin conocer. Tengo muchos defectos como cualquiera pero soy coherente con lo que pienso.
Dicho esto aclararé algo: salí de Cuba porque me asfixiaba el clima de hipocresía que reinaba en la sociedad cubana, en el seno del Partido Comunista, en los luengos e insustanciosos discursos que bombardeaban un día sí y otro también. Esa fue mi realidad. ¿Que hay miles de realidades? Estoy de acuerdo, pero la mía fue esa.
Y esta aclaración me recuerda, muy a mi pesar, una discusión que tuve con otro cubano, en el año 2000. Era médico como yo, se había fugado por Francia y era hijo de un destacado médico "de los de antes" (¿recuerdan esa frase coloquial tan frecuente?). Él me dijo que había pasado hambre en Cuba desde que era un niño porque a ellos se lo quitaron todo y yo airada le contesté que eso no era así, que de niños estábamos bien, que el dinero alcanzaba y que mis padres siempre encontraron qué poner en la mesa. No voy a contar todo lo que nos dijimos porque fue doloroso, sólo que nunca más nos hablamos. Mi esposo, que es un gran hombre, me abrió los ojos demostrándome que nunca llueve para todos por igual. Y tenía razón: yo fuí criada por comunistas y educada en la escuela del igualitarísmo, no podía entender a ese cubano al que, desde que nació, se le quitaron muchos derechos, sólo por ser hijo de quien era ( nada de gusanos ni contrarrevolucionarios, simplemente personas con ideas diferentes). Creció en una familia a la que se le quitó todo, hasta la religión, porque si ibas a la Iglesia no te daban carrera. Eso espero que lo recuerden los que me estén leyendo.
Otra aclaración: estudié medicina porque me quemé las pestañas desde que estaba en la primaria, no porque me lo regalara nadie. Si lo hubiese hecho igual en España me habrían dado un beca pues estuve entre los primeros lugares de mi promoción al final del Preuniversitario. Y no me lo dieron de balde pues también tuve que ir todos los años de carrera a trabajar al campo, con asma, neumonía, giardias y lo que se me pusiera delante y sin cobrar un quilo prieto partío por la mitad. Me cansa la gente que está constantemente repitiendo la cantinela de que si no fuera por la Revolución, cómo hubieses estudiado, cómo serías, cómo fueses, cómo, cómo, cómo. Pues eso no lo sabe nadie, así que no me interesa hacer cábalas de ese tipo, sólo podemos saber lo que ya hemos vivido: "el futuro es incierto, Angin sam, sólo el presente importa" (no he podido evitarlo).
Cuba me ha dado mucho: mi nacionalidad, mi cultura, mi forma de ser caribeña, cosas de las que estoy y estaré orgullosa mientras viva. Lo que no quiero es que se confundan los términos: uno puede ser patriota, pero no comulgar con las ideas que proyecta un gobierno que lleva cincuenta años viviendo del cuento. Es lo que creo con mucho respeto para los que piensen diferente. Yo sencillamente me cansé un día de ser manipulada, de aplaudir sin ganas, de fingir que "todo va bien" y "manden más que vamos ganando".
Vivo en un país donde no me vigilan constantemente si digo algo contrario a la idea general, donde puedo escoger entre más de un partido político y dentro de ese, los delegados que más se ajusten a mis ideas de economía, desarrollo social etc.
Por tanto y espero no tener que aclararlo otra vez: escribo desde la libertad que me da una sociedad madura y libre.
Gracias, Marisela.
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