sábado, 15 de marzo de 2008

Sor Eusebia Palomino


Cuando Jesús dijo a sus apóstoles: "sólo siendo pequeños podréis entrar en el Reino" estaba hablando de los santos que vendrían después, a través de la historia de la humanidad, haciéndose pequeños, humildes y mansos ante la palabra del Padre. El camino a Dios está lleno de ejemplos y me gustaría hablar de una joven que sirve de testimonio de ello.





Todos aquellos que se acercan al pueblo de Valverde del Camino oyen hablar de una hija predilecta del pueblo. No fue una personalidad en política, ni una escritora famosa: fue una Hija de María Auxiliadora. Allí pasó gran parte de su vida dedicada a hacer el bien, tratando siempre de que todos conocieran al "amor de sus amores", Jesús. Vivió consagrada a Él y murió en olor de santidad, después de ofrecer su vida por la terminación de la guerra en España, por la desaparición del sufrimiento en sus hermanos.





Eusebia Palomino Yenes nació en Cantalpino, un verde pueblito de Salamanca, en una casita adornada con los dones de la miseria. En nuestra actual modernidad quizás pensemos que en aquella casa sólo había tristeza y suspiros, resignación forzada ante el trabajo extenuante y una infancia truncada. Era todo lo contrario: la paz reinaba en esa familia y aunque eran muchas la bocas a alimentar, se compartía todo con alegría.





En una carta a los suyos recordará:"..quiero mucho nuestra casita por haber pasado toda mi niñez ahí. La recuerdo con cariño y la llamo mi choza, mi paraíso, donde tantas cosas aprendí..."





¿Qué era lo que aprendía Eusebia entre aquellos muros agrietados, en aquella pobreza de experiencias y de cultura?. Más tarde recordará que mientras su madre hacía las labores, al anochecer, el padre "tomaba entre sus manos encallecidas el catecismo, ese pequeño libro que contiene tantas maravillas, tanta grandeza, tanta paz y tanto amor y nos llenaba el alma de Dios".





Eusebia pasó necesidades en su infancia, al punto de tener que mendigar por los caminos, junto al padre, que perdió la capacidad de trabajar por un accidente y aquello no la humilló, todo lo contrario, marchó alegre cantando como si fuera una aventura bellísima. Así mismo trabajó desde la más tierna infancia para ayudar en casa, pero a la vez, se preparaba su alma para algo más grande, que no era de este mundo. Así piensa de su primera comunión: "Antes que mi madre me llamara ya estaba yo despierta....Yo sentía en mi interior una alegría muy grande, y, como sabía que que no era para las cosas de este mundo, sólo deseaba morirme para irme al cielo". ¿Este es el primer anuncio de una vocación que la ha preparado para este momento y que se hará cada vez más clara y exigente?. Las intuiciones de esta niña son más grandes que ella misma y madurarán en un admirable don de profecía.





Después de varios años trabajando en diversas cosas en su pueblo, fue a Salamanca a trabajar de criada y allí fue conduciéndola Aquel que la quería para Él a su vocacación. Hubo varios signos de ello: en el huerto del asilo encontró una medalla de la Virgen, pareciéndole que era la misma que se le apareció en un sueño. En otra ocasión, siendo 24 de Mayo, día de María Auxiliadora, en la procesión, sintió su llamada "Tú serás mi hija". Más tarde se encontró con una joven que frecuentaba el Oratorio de las HMA, y al acercarse a la imagen escuchó la misma voz: "Tú serás mi hija. Aquí te quiero". Más tarde trató de encontrar a la joven que le había llevado y nunca la encontró. Por último, la Directora del colegio le pidió que se quedase para ayudar a las hermanas en los trabajos y para acompañar a las alumnas internas. Ella aceptó de inmediato, y aunque aún faltaba mucho para que la aceptasen como religiosa, la posibilidad estaba más cerca.





Le esperan años de trabajo y dedicación, siendo la sierva de otros, siempre dispuesta a las órdenes de los demás. No sólo era pobre de dinero, no era dueña de su tiempo.Es la pobreza de la obediencia, que vive radicalmente antes de hacer de ella un voto religioso. Es la caridad, que se hace servicio humilde, que desde el humilde puesto en que se encuentra, siempre tiene algo que dar a los demás, comenzando por su sonrisa.


Desde esos años tempranos ya comenzaba a perfilarse lo que sería de ella más adelante, y ya había testigos silenciosos de su vida, que miraban con detenimiento su disponibilidad, su vocación al apostolado, su decisión de dar a conocer a Dios a todos los que le rodeaban. No fue una maestra, ni una teóloga, sólo tenía las gracias que Dios le dió: la humildad y la caridad que ofreció a todos por igual.


Después de años de trabajo silencioso y tenaz, fue aceptada como religiosa y el 5 de Agosto de 1924 hizo su profesión religiosa, indicándosele su primer campo de apostolado: el Colegio de María Auxiliadora, en Valverde del Camino, en Andalucía. Al despedirse de su amiga Caridad, novicia aún, le dice:"Hagámonos santas. Todo lo demás es perder el tiempo." Y ese es su programa de vida.


Sor Eusebia Palomino dió señales de la gracia del Señor desde muy temprano, no puedo enumerarlas todas porque no me alcanzaría el tiempo, pero les diré que desde los primeros años de su vida en el pueblo de Valverde la gente fue fijando su mirada en aquella monjita de talla pequeña, que no perdía nunca la sonrisa, rodeada de un halo de felicidad y entrega tal que daba ánimos y bríos a los que le consultaban. Y fueron muchos los que le consultaron, sobre muy diversos problemas, obteniendo de ella una promesa: "si Dios lo quiere, así pasará". Se le atribuyen innumerables gracias debido a su interseción, en una ocasión, una niña pequeña le confesó a la Directora : "Señora Directora, es que es una santa".


Difundió con amor la Devoción a las Santas Llagas y a María, que estaban siempre presentes en su vida, en todo lo que hacía. Los sueños tuvieron una parte importante en su vida, así como en la de S. Juan Bosco, indican momentos decisivos y orientaciones con una misión profética, junto con otras manifestaciones que se pueden llamar previsiones, telepatías, revelaciones etc, incluso junto a hechos extraordinarios, inexplicables, en los que se siente la fuerza del milagro. Estos aspectos, fuera de lo ordinario, surgen cada vez más frecuentes, insertándose en su modo de vivir enteramente ordinario y simplísimo, tanto que causa admiración y en ellos hay que reconocer el motivo de la fama de santidad que en torno a ello se tejió en Valverde y que se ha extendido dentro y fuera de España.


Estos fenómenos, independientemente de lo que opine la Iglesia de ellos, continúan produciéndose en nuestros días, alcanzando la categoría de milagros, por lo que su tumba siempre está acompañada de personas que vienen a rezar, con el convencimiento de que la pequeña hija de Cantalpino escuchará y les ayudará a resolver los problemas.


Yo conocí la vida y obra de Sor Eusebia estando en Cuba con las HMA de Guanabacoa, donde participé de muchas actividades con las hermanas, sin saber que un día me encontraría frente a su tumba y en el pequeño museo que hay en el mismo Colegio. No puedo enumerar todo lo que ha hecho por mí, pero sí quiero dar testimonio de su ayuda en mi vida: en una ocasión me salvó de estar en un accidente y hace cuatro años pude abandonar el tabaco después de hacerle una novena. Yo le considero mi Ángel de la Guarda.


Si quieren saber más de esta santa pueden ir a la página:




Si pasan por Valverde del Camino no dejen de ir al Colegio de las Hijas de María Auxiliadora, allí les recibirán con alegría, pues saben que tienen un tesoro para compartir.


Las frases de S. Eusebia las he tomado de sus Cartas y muchos de los datos los he entresacado de una Biografía escrita por Armida Magnabosco, publicada con el título: "Siendo pobre enriqueció a muchos". En el Colegio se pueden adquirir estampas, libros (hay uno muy sabroso de recetas tradicionales, escritas con sencillez bellísima por ella misma) y medallas para la devoción personal.

Esta foto es uno de los milagros de S. Eusebia, así que voy a editar para que la conozcan.







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