miércoles, 31 de diciembre de 2008

Al terminar el año damos gracias a Dios.

Señor Dios, dueño del tiempo y la eternidad, el Dios que es, que era y que viene, dueño del pasado, el presente y el futuro, humildemente te escribo hoy, en una revisión de este año que termina:

Gracias, Señor, por tus misericordias...

Por todo lo que he recibido de tí en este año. Gracias por la vida el amor la fe y la esperanza ,por la Eucaristía, por la Virgen María y y por tu Iglesia, nuestra madre. Gracias por tu paz y tu perdón.
Gracias por la alegría y por el dolor, que los he vivido siempre en tu nombre, contigo sosteniéndome y por eso les he dado más importancia, porque los he compartido contigo. Gracias por aquellas personas que pusiste en mi camino para que te conociera mejor: el Padre Pepe, el Padre J. Antonio, el Padre Emilio, por el P. Ángel, por mis compañeros del APOR (de los cuales conozco muy pocos, pero se que están ahí, en el Ofrecimiento Diario, al unísono conmigo), gracias por los miembros de mi parroquia de Aljaraque, donde he vivido este año muchas actividades buenas y útiles. Especiales gracias por los compañeros de los Cursillos Religiosos, que me enseñan diariamente con su ejemplo de cristianos comprometidos. Te doy gracias Padre por los días de trabajo intenso en mi profesión, por las vidas a las que he ayudado a vivir, por los que he ayudado en sus últimos momentos, por todos aquellos que confían en mí como profesional.
También te doy gracias por aquellas personas desconocidas, pero que pasaron por mi vida y me dejaron algunas enseñanzas y ejemplos de tu amor: los mendigos que se me acercaron con una sonrisa, los chicos africanos de los semáforos de Huelva, los niños que jugaron conmigo en el parque, los que están recluídos en NAIM.
Gracias por aquellas personas que me hicieron daño o no pude comprender en su momento, porque gracias a ellas tuve oportunidad de aprender a perdonar.
Gracias por los dones espirituales, culturales y materiales que me diste y también gracias por los que no pudieron ser, que me enseñaron a ser más humilde.
Gracias por los errores cometidos, que me han hecho enriquecer mis experiencias y me han mostrado los defectos y virtudes que tengo.
Gracias por mi familia, la de sangre y la adoptada pon mi matrimonio: tú sabes que yo no hago distinciones con ninguna de ellas. Gracias por mis hermanas y sus maridos, por mis cuñad@s y sus cóyuges, que son verdaderos hermanos míos. Y por los sobrinos tan lindos y cariñosos que nos has dado.
Especiales gracias por mi Antonio, que es el hombre más bueno, amoroso y comprensivo que hay en este mundo. Gracias por dármelo un día, cuando no pensaba que el amor sería para mí la cosa tan grande y bonita que es.

Perdona, Señor, mis faltas...

Perdón te pido por todas las veces en las que, pudiendo hacer un bien, me quedé sentada. Por todas las faltas a la caridad que pude tener, concientemente o no, por todas las disculpas que dejé en mi boca sin pronunciar. Perdona, Señor, por todas mis flaquezas, por aquellos días en que no te visité en el Sagrario por pura vagancia, por no rezar lo suficiente, por no haber perdonado a tiempo a alguien y con ello, hacerle infelíz.Te pido perdón por el trabajo mal hecho o peor terminado, por lo que pude hacer y no hice, por la desidia ante lo mal hecho. Te pido perdón con humildad y sinceridad, en la confianza plena en la grandeza de tu misericordia y sabiendo que me perdonarás porque soy tu hija a través de Jesús.

Te ofrezco, Señor, este año nuevo....

Te ofrezco todos mis esfuerzos futuros por ser mejor, más emprendedora, más sincera y menos materialista. Te ofrezco mi intelecto y mi vida para que Tú los guíes en lo que me quede por recorrer. Y te ofrezco mis ansias de santidad allí donde me sitúes.

Te pido , Señor para este año nuevo..
Que aumentes mi y mis deseos de servirte, te pido salud para todas aquellas personas que me rodean, para los amigos y los que no lo sean, para mi familia y para mí. Te pido mucho amor para repartirlo, buenas palabras para hablarlas, buenos sentimientos para expresarlos, abrazos para aquellos que los necesiten y manos para ayudar en todo lo que me mandes. Te pido mayor fidelidad en mi fe, mayor concentración en mis meditaciones, mayor disponibilidad para tu culto. Abre mi ser a tu Presencia y a tu Evangelio, a todo lo que es bueno y Tú quieres. Déjame guiarme por tu Hijo Único y por su Madre, que es la mía.
Lléname de amor, bondad y alegría y no permitas que las enfermedades, dolores o ideas mundanas me arrastren nunca. Y permíteme ser una anunciadora de tu Reino: hazme tú, Señor, instrumento de tu paz. Que el que se acerque a mí, pueda encontrarte dentro de mí y le sirva para creer más.
Danos, Señor, un año más amable, donde se tiren rosas al viento, no balas, donde haya salud, no enfermedades. Acuérdate , Dios, de todas tus criaturas: las que viven en América, en África, en Australia, en Europa y en los Polos terrestres, en Oceanía y en cualquier región habitable ayúdalos siempre y no permitas que los hombres se destruyan entre sí o a la Naturaleza tan hermosa que has creado.
Por último, Señor, lléname de tu gracia y dame la confianza suprema en todos tus designios, amén.
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