jueves, 1 de enero de 2009

Primer día del año: Solemnidad de María.

Hoy es el primer día del año y ¿qué mejor comienzo que empezar adorando a nuestra Madre del cielo?. No voy a extenderme porque, por mucho que escriba, no lograré trasladar mis sentimientos a las palabras: Ella es nuestra Madre celestial, intercesora nuestra ante la Santísima Trinidad. Nos fue dada en una situación extrema: cuando Cristo agonizaba en la cruz; pero ya se nos había dado desde el mismo momento en que Ella dijo "¡Sí! Hágase en mí según tu palabra". Así que hoy solo puedo sentarme a meditar esos pasajes tan lindos de la Biblia en que Ella, calladamente, seguía a su hijo, "guardando sus enseñanzas en su corazón".
María es signo de dulzura, tenacidad, heroísmo y amor incondicional. Y si leemos detenidamente los Hechos, vemos que Ella fue la que reunió a los apóstoles para esperar la venida del Espíritu Santo, así que debemos estar orgullosos de esta Madre valiente, que era muy joven y sin embargo, fue sabia al abrir su corazón a la voluntad divina y nunca abandonó el camino de la santidad. A Ella le pido por todos y por todo, solo quiero que me tenga presente y me cuide, no permitiendo que me desvíe de mi fe.


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