jueves, 29 de enero de 2009

Espacio para la poesía.

Estos poemas, como otros que ya publiqué, son antiguos, apenas llegaba de Cuba. Se nota mucho por el sentimiento de desarraigo y soledad que sentía en esos momentos, y aunque no son obra de arte, quiero compartirlos.
Un día mi esposo me preguntó por qué no escribía más, le contesté que, generalmente, la poesía intimista está mediada por la soledad, la tristeza y el no estar vinculado a una comunidad y al ser tan felíz con él ya no sentía necesidad de hacer poemas. Por supuesto que eso es la pura verdad: soy tan felíz con mi esposo que no concibo la vida sin él, sólo Jesús ocupa más tiempo en mi vida.
Te meces suspirando entre golpes de mar

traes las manos llenas de arena que se escapa,

no son flores que se mueven, son algas

que renacen con cada ola que pasa.

Vienes desde muy lejos: desde adentro me llegas.
Tu cuna fue la idea y la ilusión perenne,
tu cuerpo se contorsiona ante mi vista
y se transforma en una orilla
solitaria y vacía...
eres la soledad escapada de mis fantasías...


Es una musaraña que enreda los sentidos

es una fantasía revoloteándo,

tendiéndote trampas.

Es un viento que se lleva

jugando, tus ideas,

paseando por tu cuarto

abriendo y cerrando puertas,

y es la amiga infinita que se fue

sin dejarte:

es la musa

una musaraña entrañable...

Rodando los momentos

permanecemos quietos

a la espera incierta

de un mundo más incierto.

La vida va pasando por nuevos

derroteros y el mar

es testigo de los sueños

nuevos. Pero algo nos amarra

en este inóspito puerto:

y el sol y la luna

no se dan su beso.


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