viernes, 2 de enero de 2009

Cincuenta años de Castrismo


Me siento obligada a hablar del tema, no puedo eludirlo aunque me cause problemas (vaya tiene hasta rima): ayer se cumplieron 50 años de castrismo en Cuba. Hay demasiados cubanos fuera de su país para que se siga ocultando el hecho de que aquello es una dictadura (o una dictablanda, como dijera un día Pinochet, hablando de la suya). Me gustaría hoy hacerle un pequeño homenaje a los que están fuera y a los que están dentro: creo que, en ambos casos, somos prisioneros de nuestros caminos y de nuestros sueños; pero, como no se me da bien homenajear, solo escribiré lo que pienso.
Los que estamos fuera, vagando por caminos desconocidos, con mayor o menor suerte, podemos diferenciar la realidad de la Revolución, que un día se dijo que era para todos y una mañana nos despertamos con la certeza de que sólo la disfrutaba el clan de los Castro y aquellos que les seguían de cerca. Muchos nos dejamos el pellejo (literalmente) en el quemante sol de las escuelas al campo, en los arrozales, platanales, en las campañas alocadas e infructuosas para sembrar, recoger y secar tabaco. Otros no tuvieron esa "suerte": desde muy pequeños se les clasificó como gusanos o desafectos o, en el peor de los casos, contrarrevolucionarios, y se les apartó de una niñez y juventud con muchos defectos, pero , por lo menos colectiva. Y muchos de esos no pudieron coger carreras universitarias solo por ser cristianos. Cuando miro hacia atrás veo la inocencia de unos y las mentiras de otros. Los que estamos fuera añoramos la Patria, con mayúsculas pero somos rechazados y tildados de apátridas porque no comulgamos con las ideas de un régimen que hace mucho es una mentira manifiesta.
Pero no puedo olvidar a los que están allí, conviviendo con las mentiras, buscándose la vida, resolviendo a como sea el plato de comida del día siguiente. Cada vez es más difícil sobrevivir en un país con pocos recursos naturales malgastados en Planes Quinquenales fantasmas; agostados por los inventos del favorito de turno. Y no critiques, que es diversionismo ideológico. Hace años hicieron una película, en Cuba, con actores cubanos, que hablaba de esas cosas: Alicia en el pueblo de las maravillas. Puede encontrarse en cualquier página online, si tienen oportunidad vale la pena verla. Es un reflejo de la hipocresia del régimen y sus acólitos. Por supuesto, fue prohibida y vilipendiada durante años.
Yo creo que el problema fundamental es la imposibilidad de manifestarse como y cuando uno quiere lo que le amarga la vida allí: si hubiesen elecciones reales, no la farsa que se hace, si el pueblo pudiera decidir la forma de gobierno, se podrían hacer muchas cosas buenas. El pueblo cubano es un pueblo alegre, trabajador (cuando ve el fruto) y valiente. No teme a los retos, por lo que debería poder decidir su futuro sin paternalismos añejos y ajados por el tiempo. Hace mucho tiempo que se demostró que el modelo socialista de economía no funciona y tratar de perpetuarlo como quieren los Castro es una obcecación moral.
Siempre he dicho que lo peor de todo es la legitimización que hace la UE y especialmente, el Gobierno español del régimen. No acabo de entenderlo, por mucho que me lo expliquen. En la tele sale una noticia de cualquier país y se echan las manos a la cabeza y al momento están discutiéndolo en todas las tertulias habidas y por haber. En Cuba hay montones de opositores de conciencia diariamente maltratados física y psíquicamente y nadie habla de eso. Es tabú. Es que ni siquiera se habla de ellos en organizaciones como las de los Derechos Humanos o Amnistía Internacional. ¿Qué tiene que pasar en Cuba para que se le de voz a la oposición? ¿A los que sólo están pidiendo cambios reales, no maquillados, a los que quieren una Democracia? ¿Por qué no se reconocen en el extranjero a esos cubanos que, desde dentro, pasando trabajos como todos, tienen el sueño de un cambio?
Una vez más se constata el hecho de que las únicas cadenas de radio que entrevistan, sin complejos ni tapujos, a cubanos opositores, son Onda Cero y Cadena Cope.
En fin: lqqd que el Coma andante tiene más vidas que un gato y más cabezas que la Hidra de Lerna. y no quiere dejar la silla ni para ir a Sevilla. Pero en este mundo solo Dios es eterno, así que a Él pedimos que haya justicia y para los que estan en Cuba pido lo mejor del mundo: libertad.

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