domingo, 11 de enero de 2009

Hoy comienza la vida pública de Jesús: el Bautismo.

El día de hoy conmemoramos el Bautizo de Jesús en el río Jordán. Hasta ese momento su vida estaba centrada en aprender del mundo calladamente, además de ayudar a su padre en la tierra, José. En el río Juan bautizaba con agua y atraía a muchos a convertirse, pues él profetizaba la venida de ese Otro que bautizaría con fuego. Y cuando Jesús se le acercó Juan no cabía en sí de asombro: si él no tenía pecado, había sido concebido por Dios en el seno de una Virgen y no conocía la maldad, ¿cómo debía ser bautizado, si no había pecado que borrar?. Pues Jesús vino a hacerse carne, a vivir entre los hombre y a ofrecerse, Él, que no tenía pecado, a borrar los nuestros. Y así fue como, al bautizarle Juan, se hace más hombre por nosotros, asumiendo que todos los bautizados podremos salvarnos por mediación suya.

Hay muchos cuadros dedicados a ese momento, este me gusta:

Hoy hemos leído en el Magníficat un himno, que es una bellísima poesía:

A la orilla del Jordán,
descalza el alma y los pies,
bajan buscando pureza
doce tribus de Israel.

Piensan que a la puerta está
el Mesías del Señor
y que, para recibirlo,
gran limpieza es menester.

Bajan hombres y mujeres,
pobres y ricos también,
y Juan sobre todos ellos
derrama el agua y la fe.

Mas ¿por qué se ha de lavar
el Autor de la limpieza?.
Porque el bautismo hoy empieza
y él lo quiere inaugurar.

José de Valdivielso es el autor.

Por el bautizo somos hijos de Dios y eso nos es recordado hoy en toda la Liturgia. Seamos buenos hijos y hagamos lo que él nos pidió: que nos amemos los unos a los otros, como él lo hizo. Meditemos sobre ello.
Publicar un comentario