martes, 20 de enero de 2009

Fin de semana ¡De Colores!

Queridos amigos: este fin de semana ha sido muy fructífero y alegre, pues la Escuela del MCC de Huelva se ha reunido en una Jornada de Espiritualidad. Hemos tenido la alegría de contar con miembros del Secretariado Nacional, que han dado unas charlas intensas, llenas de enseñanzas y de ánimos para seguir en el camino de los Cursillos. Han venido Adelaida, Teresa y su esposo y el P. Efrén. Las homilías y conversaciones de este último han sido fenomenales. Todos nos han transmitido de forma clara y sencilla la profundidad de la espiritualidad del MCC, el camino que tenemos que recorrer y la importancia de saber que no estamos solos, que allí donde esté uno de nosotros está la Iglesia entera representada, porque todos somos Iglesia, por la gracia del Bautismo.
Nos hemos quedado en la Casa de Retiros de La Cinta, donde siempre somos acogidos familiarmente por las congregaciones que se encargan de su atención. A las hermanas, desde aquí, mi saludo y reconocimiento por su trabajo tan dedicado y laborioso.
En las conclusiones yo dije que había ido con mucha ilusión y que me iba con gran felicidad y es así porque en esos encuentros se siente el Amor de Dios hacia nosotros, sus hijos. El soplo del Espíritu se respira y el ejemplo de Jesús, modelo que tratamos de imitar, se palpa en las charlas, en las Eucaristías celebradas, en la Meditaciones personales y colectivas. Se llega con la ilusión del encuentro con el Señor y se marcha uno con la felicidad de saberle cerca, de que no importa que a veces, seamos un poco lentos en entenderle o seguirle, o que a veces nos desesperemos por nada, o incluso, no importan nuestros pecados anteriores: Dios nos ama y sólo quiere que nosotros lo sepamos para que seamos plenamente felices.
En este Año Paulino nos sentimos más comprometidos, si cabe, con el Movimiento de Cursillos Cristianos, pues el Apóstol de las Gentes, es nuestro Patrón y es precisamente de su enseñanza y espiritualidad de la que aprendemos cada día. Ojalá llegue ese día en que podamos decir, como él: "...vivo yo; pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí" (Gal 2,19).
Y eso significaría que seríamos capaces de desprendernos de toda superficialidad en nuestras vidas, de todos los complejos, de las maldades y agravios, eso significaría que seríamos verdaderos hijos de Dios, porque veríamos el rostro de su Hijo en cada rostro que viéramos. Y viviríamos en el amor verdadero.
Como no podía ser de otro modo, he sacado algunas fotos que pongo aquí con el deseo de que se vean mis compañeros de Escuela. Para todos: ¡gracias por vuestra amistad y dedicación y que Dios les bendiga cada día!. Nos vemos ¡DE COLORES!




















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