sábado, 18 de julio de 2009

El mundo al revés...

Sí, amigos, hoy tengo la desagradable sensación de que en cualquier momento me levanto y el mundo va al revés: caminamos sobre las manos, los perros nos llevan, a muchos, amarrados con collares de colores, los coches cambian solos a los carriles que más les gustan y los pájaros le tiran a las escopetas.
Y ¿por qué pienso que iremos del revés?. Pues porque cada vez que veo las noticias de la tele, me quedo boquiabierta...cada vez vamos más hacia atrás, o, si se prefiere: de lado, como los cangrejos.
Resulta que hoy he visto en las noticias al actual Ministro de Justicia (no preguntarme el nombre, porfa, que soy muy mala con eso) y, este señor, enfundado en su traje hecho a medida, dice que hay que limitar la libertad religiosa. ¡Pá su escopeta!, diría un pinareño al escuchar tamaña frase...vamos, que yo la he recordado espontáneamente, sin esfuerzo, a pesar de que casi no hablo cubano. Y es que este gobierno socialista (léase sociata) cada vez está pareciéndose más a los gobiernos de Cuba y Venezuela, a los que siguen a pie juntillos los de Ecuador, Bolivia y Chile (de solapadillo).
En Cuba, creo que lo he comentado en otras entradas, la religión fue tabú durante toda mi infancia y juventud (desde el triunfo revolucionario hasta finales de los ochenta), y eso significó que muchas familias tuvieron que emigrar sólo por creer en Dios. Sólo por eso.
Esa ley, que no estaba escrita en ningún papel, pero se marcaba a fuego en los que la infringían, llegó a ser la diferencia entre un hijo con estudios universitarios o no, un padre de familia separado de un buen puesto de trabajo o no; un niño con el que podías jugar o no; una amiga de escuela a la que podías visitar o no. Y así, un largo etcétera que no tendría fin si estas líneas las leyeran más cubanos.
La importancia de la fe en la sociedad y en la familia, como núcleo de esa sociedad, no la pueden ocultar ni los mismos que la niegan. Creo que la actitud de los gobiernos socialistas está vinculada al miedo: miedo a que los hombres sean libres por su fe a decidir su futuro. Miedo a que la sociedad que mira hacia Dios no mira hacia la violencia, el embrutecimiento, la dejadez, la desidia, la mentira. Miedo a que los hombres libres por su fe pueden oponerse a sus mandatos y puedan ser opositores de conciencia (palabra que hace tiempo que me parece que se le atraganta en el gaznate al señor presidente de este país).
Cada vez estamos más cerca de parecer conejillos de indias en el gran laboratorio de un científico loco al que, lo único que le falta para convertirse en mostruo, es que se rompa un frasco.
Y así las cosas, en este mismo orden de locura, leo una noticia de los Colegios Médicos, en que se está en conversaciones para dictar (que viene de dictadura), una ley o una cláusula para proteger a aquellos médicos que hagan abortos fuera de los plazos "normales estipulados". O sea: ¿se van a saltar otra ley para defender a aquellos que matan cuando les place?. Inverosímil, pero cierto.
¿Y qué me dicen del Colegio Médico de Barcelona que ha restituído en sus funciones al famoso Dr. Marín, dueño de las clínicas abortistas más famosas de España y el mundo entero (a juzgar por la publicidad en el exterior)?
Ayer leí en un forum a un individio (se le veía el color, of course) que decía que por qué se denigraba tanto al susodicho médico y no a la enfermera que mató al niño de la UCI. El argumento era tan sicodélico, estrambótico y surrealista que no puede continuar leyendo la página en cuestión. Eso sólo lo puede pensar una persona que no tenga corazón.
Creo que ahí es adonde quieren llevarnos los sesudos de este gobierno: a no tener límites, a no poder diferenciar el bien del mal, a dejarnos arrastrar por la corriente, aunque sea una corriente putrefacta. Todos los ataque a la Religión, todo ese retirar crucufijos y estatuas, como símbolos de Dios, todo esa malicia que se está volcando sobre los obispos, curas, monjas y laicos comprometidos llevan a un mismo final: a que veamos la maldad como algo natural.
Y lo natural es el amor, fundado en la verdad: Caritas in veritate. Eso les escuece mucho.
Tanto como para que un señor como Carrillo diga que el Papa "lo que quiere es mantener el capitalismo".
Estoy segura de que, si seguimos así, un día seremos más esclavos que los que llevaban argollas y grilletes, allá cuando Cunta Quinté se escapó...
Pero como aún estamos aquí, aunque a muchos les pese, pongo este vídeo para gloria de Dios...




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