sábado, 18 de julio de 2009

Exilio...fea palabra

Cuando era una niña sin conciencia, muchos de mis amigas "desaparecían" de la escuela y, al cabo de unos 15 días o más, mi madre me decía que se habían ido del país "porque eran gusanos". Cuando llegué a la adolescencia ya sabía que era comunista, por el Ché y la Revolución y que tenía que ir al campo durante 45 días para que la economía del país no se callera por los suelos, porque el imperialismo yanki nos asfixiaba con el bloqueo económico.
A lo largo de los años y, después de ver cómo se iban de mi lado amigos y conocidos que no tenían nada que ver con el enemigo de enfrente, y de ver en qué se había convertido la cacareada robolución, comprendí que mis ideas daban un giro amplio hacia otros derroteros.
Cuesta ver cómo se rompen las piernas de los ídolos de barro, pero es liberador darte cuenta de que, al fin y al cabo, sólo eran ídolos. Sólo el amor contiene el secreto de lo maravilloso y perdurable. Y Dios es amor.
He tenido muchos días para aprender a entender a aquellos que, un día ya lejano en el tiempo (el tiempo es una medida que el hombre nunca logrará aprisionar), dejaron todo lo que tenían y se marcharon de Cuba en lo que buenamente pudieron.
Hace unos días encontré este vídeo en Youtube y me ha conmovido, porque refleja la vida y la muerte de muchos cubanos en el exilio. Aunque desde la isla la dictadura siga repitiendo que somos apátridas, desde todas las partes del mundo donde haya un cubano, podremos cantar esta canción. Siempre como cubanos




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