sábado, 11 de julio de 2009

Fiesta de San Benito.



Hoy celebramos Fiesta de San Benito considerado padre de Europa y creo que, más que nunca, debemos volver nuestros ojos hacia su vida y obra, pues son momentos en los que la identidad occidental y europea se diluyen cada vez más en una amalgama de culturas que no tienen nada que ver con nuestras raíces. No quiero decir con esto (hago aclaración para evitar malinterpretaciones) que la mezcla de culturas sea mala sino que, la nuestra también debe perdurar. Debemos ser más amorosos con nuestras tradiciones y no "tirar piedras" en nuestro propio tejado por erróneas ideas de "alianzas de civilizaciones" y otros inventos de corte parecido.


"San Benito es el padre de Europa. Cuando el Imperio
Romano, consumido de vetustez y de vicios, se hundió y los bárbaros se precipitaron sobre sus provincias, este hombre, a quien se ha llamado el último de los grandes romanos (según expresión de Tertuliano), uniendo romanidad y Evangelio, ha sacado de estas dos fuentes los medios y la fuerza para unir poderosamente los pueblos de Europa bajo la bandera y la autoridad de Cristo. Porque desde el Báltico al Mediterráneo, desde el atlántico a las llanuras de Polonia, se expandieron legiones de benedictinos y, a través de de la cruz, los libros y el arado, pacificaron las naciones rebeldes y salvajes.

"Ora y Trabaja": en esta divisa de los benedictinos, a pesar de su brevedad y magestad, ¿no está contenida la ley principal de la humanidad y su regla de vida?. Orar es un precepto divino, y lo es también el trabajo: debemos cumplir uno y otro paar la gloria de Dios y el perfeccionamiento de nuestros espíritus y de nuestros cuerpos. Ahora Europa gime por sus calamidades y sus miserias. En medio de esta tempestad que ha hecho caer a Europa en el desastre y la desgracia, no es inoportuno o inútil recordar que las poderosas fuerzas interiores y una larga y excelente civilización permanecen".


En estas palabras de Pío XII, hechas durante la II Guerra Mundial, se resume la aportación de san Benito a las generaciones de europeos que vinieron después de él. Palabras proféticas, si las trasladamos hasta nuestros días, en que se siembran dudas constantemente sobre nuestras tradiciones judeocristianas y se trata de desvirtuar todo lo que tiene hábito o sotana.


Por eso no debemos perder de vista nuestros cimientos, nuestra historia ni nuestros santos: la pérdida de memoria en ese sentido sería un error difícil de subsanar para las generaciones siguientes.


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