martes, 25 de noviembre de 2008

¡Ya tengo mi teclado!

Anoche se adelantaron los Reyes Magos y me han dejado un teclado (u órgano) ¡Estoy muy emocionada! Cuando tenía ocho años mi madre me apuntó en clases de piano, en la Casa de la Cultura de Consolación, pues siempre tuve inquietudes musicales. Dios no me dió una voz bonita ni una especial habilidad para las manualidades (aunque hago scrapbooking, punto de cruz y trabajos de pachtwork) pero me dió manos y oídos para la música. Fuí alumna de María Rosa, una elegante señora a la cual quise mucho y que era muy atenta y didáctica con todos sus alumnos. Aún recuerdo el concierto que preparamos para el fin del curso del 73: estaba tan nerviosa que no saludé al público después de mi actuación. Mis profesores de solfeo eran el maestro Jesús, (padre de Vladimir, mi amigo de clase y travesuras), y la señorita Ofelia Millán (o Milián, no lo recuerdo bien). Después de cuatro años de clases, tuve que abandonarlos, pues las actividades de la secundaria básica me robaban mucho tiempo. No obstante siempre he querido retomar las clases, aunque fuera como una satisfacción personal: me encantaría aprenderme las partituras del Cantoral Litúrgico para alabar a Dios. Así que ya ven: ¡estoy feliz como una lombriz!!!!!


Les pongo una foto del piano en cuestión, como verán no es profesional ni mucho menos, pero el Señor no mirará eso, se fijará en mi esfuerzo para tocarlo. Creo que no es exactamente este, pero se le parece......


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