martes, 22 de septiembre de 2009

Jesús siempre pasa a nuestro lado...

...y muchas veces no le reconocemos. Somos hermanos de los que pasan a nuestro lado y se sientan en el asiento de delante en el autobús, de los que piden en la calle, de los que van a un servicio de urgencias pidiendo ayuda, de los que van limpios y de los que van sucios. Somos hermanos de los que tienen trabajo y los que no, de los que son blancos y negros o "moros" o latinos, pero muchas veces sólo les miramos con los ojos de la cara. Los del corazón se mantienen cerrados muchas, muchísimas veces.
Pero no debemos desanimarnos por ello. Madre Teresa vomitó muchas veces, se descompuso las primeras veces en que tuvo que recoger mendigos moribundos en la calle. Y ella era un alma agraciada por Dios, con un carisma especial dentro del mundo.
Nosotros no debemos olvidar que somos aprendices, seguidores, semillas en el seguimiento de Jesús.
Pero lo importante de este camino que nos ha sido mostrado no es su rectitud o sus buenos adoquines: este camino tiene abrojos, tiene espinas, tiene curvas, tiene subidas y bajadas difíciles para nuestras humanas fuerzas; lo importante, digo, es no salirse del camino, mantenerse aunque nos cansemos, aunque fallen las fuerzas y escuchemos a muchos desalentarnos.
Sólo debemos estar alertas para cuando otros necesitados del amor de Dios pasen por nuestro lado, poder ser instrumentos de paz, de amor, de caridad.
Nos equivocaremos muchas veces, pero muchas otras no, así que con este post comento la entrada del amigo Ángel .
La misericordia de Dios es infinita y valorará nuestra actitud y nuestro arrepentimiento, para el que siempre estamos a tiempo.

¡No importa cuantas veces caigas, lo que importa son las veces que te levantes!

Publicar un comentario