lunes, 7 de septiembre de 2009

María, nuestra Madre





Mira a la estrella, llama a María
Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas en los escollos de las tribulaciones,
mira a la estrella, llama a María. Si eres agitado por las olas de la soberbia,
de la detracción, de la ambición o de la envidia, mira a la estrella, llama a María.
Si la ira, la avaricia o la impureza impelen violentamente la navecilla de tu alma, mira a la estrella, llama a María (...) No se aparte María de tu boca, no se aparte de tu corazón (...).
No te descaminarás si le sigues, no desesperarás si le ruegas, no te perderás si en Ella piensas.
Si Ella te tiene de su mano, no caerás; si te protege, nada tendrás que temer; no te fatigarás,
si es tu guía: si Ella te ampara, llegarás felizmente a puerto
(San Bernardo, Homiliae super "Missus est" 2, 17).

Tanto la foto como el texto los he tomado prestados de http://www.mariamediadora.com/Oracion/Newsletter457.htm, que es una página marianista, llena de lecturas espirituales y que me mandan por correo diario unos amigos, hermanos en la fe.


Publicar un comentario