lunes, 23 de febrero de 2009

Vivir la Cuaresma orando con los salmos.

El próximo miércoles empieza la Cuaresma. Con la imposición de las cenizas se refleja un compromiso de cambio en nuestra vida. Es un reforzar la fe por medio de la penitencia, el ayuno y la plena caridad.
Yo no quiero escribir sobre el significado exacto de ese tiempo, pues no soy experta y ya hay muchos blogs entendidos de verdad; pero sí quiero hablar de mi visión personal, a través de la oración y meditación con los salmos.

La primera vez que recibí en mi frente la marca de las cenizas, me vinieron a la mente las tradiciones de muchos pueblos que, sin ser cristianos, usaban eso como símbolo de la fragilidad humana. Y es así, una de la primeras cosas que nos enseña el Tiempo de Cuaresma es que "del polvo nacemos y al polvo vamos". Nuestro tiempo es corto, cronológicamente hablando y ya el salmista expresa en el salmo 39,7 :

"Pasa el hombre mortal como una sombra, no es más que un soplo; pero se afana y almacena sin saber quién lo tendrá".

¿Cuántas veces nos hemos sorprendido a nosotros mismos acaparando más de lo que podremos gastar? O usar, o comprar. Sí, muchas veces caemos en el pecado de la avaricia y lo peor es que, en esta sociedad de consumo, no se ve mal, es como algo "normal". Y se ve normal que se hagan gastos innecesarios, superfluos. Mientras que al frente nuestro, sólo mirando al frente, hay personas que no tienen lo elemental para vivir. En estos momentos de necesidad podríamos pedir al Señor más fuerza de voluntad para hacer sólo los gastos imprescindibles y más caridad para con los otros. Esa sería una buena meta a lograr en estos días.


El salmo 100 nos habla de las actitudes ante lo mal hecho:

"Andaré con rectitud de corazón

dentro de mi casa,

no pondré mis ojos

en intenciones viles;

aborrezco al que obra mal,

no se juntará conmigo,

lejos de mí el corazón torcido

no aprobaré al malvado."

¿Cuántas veces nos quejamos de ver a nuestros hijos hacer cosas mal hechas? ¿Cuántas veces le vemos juntarse con amigos "no recomendados"? Pues creo que el salmista nos previene de eso, del "dime con quién andas y te diré quién eres". Nosotros debemos rechazar el mal para nosotros y nuestras familias; pero la cuestión no es rechazar, la cuestión es saber atraer a ese que está descarriado (al que quiere jugar, al que quiere vivir en la droga, a la que se prostituye), al conocimiento de la fe, que es lo único que puede ayudarles. Jesús vino a "sanar a los pecadores" y nosotros debemos seguir su huellas. El salmista se niega a mezclarse con ellos, pero Jesús dijo que por un pecador que se enmendara, habría fiesta en el cielo. Entender eso es difícil, pues la sociedad margina a muchos, son "los nuevos leprosos", pero los cristianos debemos dar ejemplo de comprensión ante esas actitudes y practicar la caridad aún cuando nos desagraden las formas de vida de esas personas.

Creo que en estos días la humildad debe prevalecer, debemos pedir la ayuda de Dios para llevar adelante nuestras vidas, confiarnos a Él plenamente. Se que es difícil; pero como siempre se dice "Él nos da la fuerza para continuar".

El salmo 102 nos enseña que:

"Como un padre que siente ternura por sus hijos,

siente el Señor ternura por sus fieles;

porque él conoce nuestra masa,

se acuerda de que somos barro"

Ahí está el amor del Padre, que debe ser reflejado en el que demos a los demás. No basta con querer a los tuyos, debes querer a todos, de cualquier color y condición: eso es lo que debemos pedir en estos días, amor para dar.
La Cuaresma nos prepara para vivir plenamente el misterio de nuestra fe y para entender mejor el significado que tiene para nuestras vidas, la muerte y resurrección de Jesús. Es el anclaje de nuestra esperanza: compartir, un día, su vida eterna.

Si quieren profundizar en el Tiempo de Cuaresma a través de los Salmos, hay libros dedicados a eso específicamente. Pueden pinchar AQUÍ, que los llevará a un portal muy interesante, con muchos documentos y pps para la meditación de estos días.




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