viernes, 20 de febrero de 2009

¡Líbrame del orgullo de estar solo!

Padre nuestro,

Padre de todos,

líbrame del orgullo
de estar solo.

No vengo a la soledad

cuando vengo a la oración,

pues sé que, estando contigo,

con mis hermanos estoy;

y sé que, estando con ellos,

Tú estás en medio, Señor.


No he venido a refugiarme

dentro de tu torreón,

como quien huye a un exilio

de aristocracia interior.

Pues vine huyendo del ruido,

pero de los hombres no.


Allí donde va un cristiano

no hay soledad, sino amor,

pues lleva toda la Iglesia

dentro de su corazón.

Y siempre dice "nosotros",

incluso si dice "yo".


-De la Liturgia delas Horas-
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