jueves, 1 de octubre de 2009

Octubre, mes del Rosario.



Como la entrada anterior quedaba muy alargada, he tenido que hacer esta para recordar a todos que este mes de octubre, lleno de cosas buenas para los católicos, también nos trae el Santo Rosario. Es una práctica que me gusta mucho, sobre todo cuando puedo compartirla con otros hermanos. A menudo lo rezo junto Al que se transmite a las seis de la mañana con el Papa o en el de las 19 horas, es muy bonito y reconfortante.

Nuestro Papa querido, Juan Pablo II hacía mucho incapié en que rezáramos el Rosario ya que a través de él, a través de María, podíamos llegar a conocer al Hijo.

Copio estas palabras de Benedicto XVI que ilustran como nadie la importancia de tal devoción.


"...Hoy, primer día de octubre, desearía detenerme en dos aspectos que, en la Comunidad eclesial, caracterizan este mes: la oración del Santo Rosario y el compromiso por las misiones. El día 7, sábado próximo, celebraremos la fiesta de la Virgen del Rosario, y es como si, cada año, Nuestra Señora nos invitara a redescubrir la belleza de esta oración, tan sencilla y profunda. El amado Juan Pablo II fue gran apóstol del Santo Rosario: le recordamos arrodillado con la corona entre las manos, inmerso en la contemplación de Cristo, como él mismo invitó a hacer con la Carta Apostólica «Rosarium Virginis Mariae». El Rosario es oración contemplativa y cristocéntrica, inseparable de la meditación de la Sagrada Escritura. Es la oración del cristiano que avanza en la peregrinación de la fe, en el seguimiento de Jesús, precedido por María. Desearía invitaros, queridos hermanos y hermanas, a rezar el Rosario durante este mes en familia, en las comunidades y en las parroquias por las intenciones del Papa, por la misión de la Iglesia y por la paz del mundo..." (Benedicto XVI. Ángelus. Domingo 1 de octubre 2006)


En el punto 17 de la Carta Apostólica "Rosarium Virginis Mariae" , el Siervo de Dios el Papa Juan Pablo II, expresa que "La Virgen del Rosario continúa su obra de anunciar a Cristo". El siguiente es el texto completo de dicho punto:

"...El Rosario es también un itinerario de anuncio y de profundización, en el que el misterio de Cristo es presentado continuamente en los diversos aspectos de la experiencia cristiana. Es una presentación orante y contemplativa, que trata de modelar al cristiano según el corazón de Cristo. Efectivamente, si en el rezo del Rosario se valoran adecuadamente todos sus elementos para una meditación eficaz, se da, especialmente en la celebración comunitaria en las parroquias y los santuarios, una significativa oportunidad catequética que los Pastores deben saber aprovechar. La Virgen del Rosario continúa también de este modo su obra de anunciar a Cristo. La historia del Rosario muestra cómo esta oración ha sido utilizada especialmente por los Dominicos, en un momento difícil para la Iglesia a causa de la difusión de la herejía. Hoy estamos ante nuevos desafíos. ¿Por qué no volver a tomar en la mano las cuentas del rosario con la fe de quienes nos han precedido? El Rosario conserva toda su fuerza y sigue siendo un recurso importante en el bagaje pastoral de todo buen evangelizador..."

Imploremos la bendición y protección de Nuestra Señora del Rosario, con las conmovedoras palabras con que termina la célebre Súplica a la Reina del Santo Rosario escrita por el Beato Bartolomé Longo, y que Juan Pablo II coloca al finalizar la
Carta Apostólica "Rosarium Virginis Mariae"



«Oh Rosario bendito de María, dulce Cadena que nos une con Dios, vínculo de amor que nos une a los Ángeles, Torre de salvación contra los asaltos del infierno, Puerto seguro en el común naufragio, no te dejaremos jamás. Tú serás nuestro consuelo en la hora de la agonía. Para Ti el último beso de la vida que se apaga. Y el último susurro de nuestros labios será tu suave nombre, oh Reina del Santo Rosario, oh Madre nuestra querida, oh Refugio de los pecadores, oh Soberana consoladora de los tristes. Que seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la tierra y en el Cielo. Amén.».


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