miércoles, 7 de octubre de 2009

Virgen del Rosario: eterna mediadora.



Imploremos la bendición y protección de Nuestra Señora del Rosario, con las conmovedoras palabras con que termina la célebre Súplica a la Reina del Santo Rosario escrita por el Beato Bartolomé Longo, y que Juan Pablo II coloca al finalizar la Carta Apostólica "Rosarium Virginis Mariae"


«Oh Rosario bendito de María,

dulce Cadena que nos une con Dios,

vínculo de amor que nos une a los Ángeles,

Torre de salvación contra los asaltos del infierno,

Puerto seguro en el común naufragio, no te dejaremos jamás.

Tú serás nuestro consuelo en la hora de la agonía.

Para Ti el último beso de la vida que se apaga.

Y el último susurro de nuestros labios será tu suave nombre,

oh Reina del Santo Rosario, oh Madre nuestra querida,

oh Refugio de los pecadores, oh Soberana consoladora de los tristes.

Que seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la tierra y en el Cielo.

Amén.».
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